domingo, 5 de diciembre de 1993

En la tierra del toro

A 127 kilómetros, al noreste de Lima, se encuentra el emporio de ganado de lidia más grande del país. Pertenece a los hermanos Puga, los descendientes de una familia identificada desde hace décadas atrás con la fiesta taurina. Sus ejemplares, que causaron inusual expectativa y sobre todo polémica en la Plaza de Acho, son formados allí, cotidianamente, para ese temperamento bravío que, en sus momentos finales, han mostrado en el ruedo

Reportaje de César Terán Vega publicado en el diario La República

Fotos: Rolando Ángeles Simic

Los enormes ejemplares que presentó este año el ganadero Roberto Puga, en la quinta y sexta de abono de la Feria del Señor de los Milagros de Acho, reactualizaron una vieja polémica entre los amantes y conocedores de la Fiesta Brava acerca del tamaño, peso, presentación, trapío, bravura y nobleza que deben caracterizar a un toro de lidia.

En temporadas anteriores las características dominantes de los toros que se lidiaban en Acho eran su escaso tamaño, su falta de trapío y, casi siempre, aunque con excepciones, su mansedumbre.



Este año se creó mucha expectativa en torno al peso y al tamaño de los toros de Roberto Puga. Además de la imponente presencia de los pupilos de la divisa azul y amarillo, se hablaba de que pesaban por encima de los 550 kilos y de la respetable conformación de sus cornamentas.

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