sábado, 1 de enero de 2011

¿Por qué soy torero?

Por Juan Camilo Solanilla


El joven matador bogotano que pinchó hoy en Cali lo que pudo ser un gran triunfo y que se presentará el martes 4 en Manizales, escribió este revelador testimonio con la esperanza de que llegue a la opinión pública a través de algún medio y que fue publicada por el diario El Tiempo de Colombia en julio pasado

Mi nombre es Juan Camilo Solanilla, soy un joven de 24 años que nació en una familia bogotana y que un dia decidió ser torero. Estudié administración de empresas en la Universidad de los Andes y el 8 de enero de este año me gradué como matador en la Plaza de Toros de Manizales.

Quiero simplemente, a través de estas líneas, poder expresarle a aquellas personas que no entienden el arte de la tauromaquia, el porqué existen unos hombres y unos animales que se encuentran en un ruedo para morir.


Una de las pasadas noches tuve un sueño un poco desagradable. Soñé que un toro me corneaba en la ingle y que era llevado a una enfermería con las manos en la herida y la sangre entre mis dedos. Debo confesarles que sentí miedo y a pesar de esto, a la mañana siguiente me levanté temprano como de costumbre a realizar mis entrenamientos taurinos.

Una persona ajena al mundo de los toros me consideraría un demente al querer acabar conmigo mismo exponiendo mi cuerpo a una realidad que puede no ser muy lejana a la del sueño. Quiero decirles que yo no escogí ser torero, yo no escogí ese sueño, yo simplemente nací torero.

Mucho antes de haber pisado como espectador una plaza de toros, ya pintaba dibujos de toros y toreros, ya le pedía a mi mamá que me disfrazara de torero, ya le pedía al señor que cuidaba el edificio donde yo vivía que hiciera las veces de toro para soñar con una plaza gritando !torero, torero!. Si alguien que no entiende el toreo decide quitarme lo que más amo, me estaría matando en vida.

Ahora bien, lo mismo ocurre con el toro. El toro de lidia no decidió ser toro de lidia, nació asi para que su destino fuera pelear por su vida en una plaza de toros. El toro bravo o de lidia es una creación de Dios, seleccionada genéticamente por los ganaderos para guardar dentro de sí un secreto que se llama bravura, que no es otra cosa que el instinto que lo invita a atacar a todo aquello que lo provoca. Ese secreto es la materia prima que los toreros debemos extraer, a través de la lidia, para crear una obra de arte. En el momento en que un toro pierde ese secreto, es decir en el momento en que el toro ya ha sido toreado, pasa a ser un animal más, un animal destinado al matadero. Todo lo anterior cobra sentido porque creo ciegamente que cuando un ser vivo, incluyendo a todos, cumple su función en la vida, ya debería estar preparado para abandonar este mundo.

Así pues, el toro de lidia debe morir en la plaza porque luego de haber sido parte de una faena hermosa, ya cumplió su función en este mundo. Para terminar quisiera añadir que yo tomé la decisión de ser torero porque, aunque no lo escogí, estoy seguro que mi destino es honrar la bravura del toro de lidia en una plaza y no le temo a morir en ella porque de suceder, sabré que no solo cumplí mi función en este mundo sino que fui el instrumento a través del cual otro ser vivo, el toro, también la cumplió. Muchas gracias.

1 COMENTARIOS / :

Anónimo dijo...

Hola, la verdad lo conocí gracias a una conferencia que dió su madre este viernes en la empresa donde trabajo, charla motivacional que nos conmovió a todos. Quiero decir que no comparto lo de matar a los toros pero respeto que es un sueño que lo acompañó de niño y envidio y exalto aquellas personas que nacieron con un propósito y lo pudieron cumplir.

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