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sábado, 13 de enero de 2018

Manolete, el torero más literario

Rescate publicado por Carlos Villanes Cairo (*) en el diario LA REPUBLICA

A los 100 años de su nacimiento, Juan María Lara, amigo personal del diestro, ha publicado Manolete: “Yo me mando”

Manolete, el mayor espada de la historia de la tauromaquia, es el torero más literario de todos los tiempos. Al morir se publicaron 47 libros de su leyenda. En España, Francia y América hay más de 500 títulos sobre su persona y su arte, y también una antología con 1,500 poemas.

Este 2017 que se recordó el centenario de su nacimiento (Córdoba, 1917) y los 70 años de su muerte (Linares, 1947), se han reeditado sus historias y multiplicado los homenajes.

Fermín Espinoza Armillita, Domingo Ortega y 'Manolete' en Acho. 1946. (📸 Enciclopedia Temática del Perú. Tomo XVI. p. 172).

Manolete toreó en la plaza de Acho de Lima, el 12 de octubre de 1946, a un morlaco de La Viña llamado Turpial. Le cortó dos orejas y un rabo. Pero un sector del público protestó. El Califa tiró dos apéndices a los tendidos, y solo paseó una oreja por el coso taurino puesto en pie. Esa tarde le acompañaban el mexicano Carlos Arruza y Juanito Belmonte hijo.

Por aquellos días, entabló contactos con las Hermanas de la Caridad del Sanatorio Olavegoya de Jauja. Luego, desde Madrid, también les envío dos cartas. Quería morir en la conocida ciudad andina del Perú porque la tuberculosis y su impenitente cigarrillo le habían destrozado los pulmones.

Pero, vayamos al libro que hoy nos ocupa: Manolete: “Yo me mando” (Ed. Bellatera, 2017, 137 pág.) en el que Juan María Lara, amigo personal del diestro, intenta rebatir a través de apuntes y fotografías (algunas muy personales e inéditas), la insidiosa campaña de que el torero había sido manipulado por su madre doña Angustias y por conocidas personas del Opus Dei cercanas del dictador Francisco Franco.

El franquismo utilizó la prensa, radio, televisión y a los escritores adictos hasta 1975, para presentarlo como un héroe civil de la españolidad, del buen hacer humano y con todos los valores que adornaban, por entonces, a un caballero cristiano, peninsular y arrobado hijo. Las habladurías llegaron al torero y él protestó. Dijo muchas veces: “Yo me mando” y nadie más.

Nunca despreció un requerimiento amoroso ni una fiesta con licor y mujeres, desde las guapas más humildes hasta las encumbradas de alta sociedad, fueran solteras, casadas o viudas. Convivió sus cuatro años últimos años con Lupe Sino, seudónimo de una actriz de cine, ante la admiración de unos y las cruces de otros. La llevó a México, la trajo a Lima y aireó su romance por playas exclusivas de España, Francia, Portugal, los madrileños saraos y cabarets.

El Manuel Rodríguez de los últimos días, los de Lupe Sino, interpretado por Adrien Brody en la película Manolete, de Menno Meyjes (2008).

Lara dice: “Tanto su figura como su recuerdo y su obra fueron en gran medida usurpados por el establishment no solo taurino, sino también político y social de la época. Su pretendido ejemplo como persona sin tacha (entregado por completo a su profesión, sacrificado y abnegado al máximo, amantísimo hijo de su madre viuda…) fue manipulado de forma sistemática por el régimen franquista” (pág. 17).

Manuel Rodríguez 'Manolete', era un hombre muy serio, taciturno, como enfadado, pensaba retirarse después de esa corrida. Había peleado con su novia, arrastraba una encendida discrepancia con su madre porque quería casarse con Lupe Sino. Ese 29 de agosto un toro de Miura, llamado Islero de 648 kilos, lo cogió haciéndole una brecha de 30 centímetros en la ingle, le perforó la vena y la arteria femorales. Intencionadamente dio todas las ventajas al toro… el diestro quería morir. Tal vez se suicidó.
Cornada mortal de Manolete (Foto: Cano/ ABC).

(*) Ex decano de la Facultad y Educación de la Universidad Nacional del Centro del Perú ( UNCP ).

Muerte de Manolete por Islero

jueves, 28 de diciembre de 2017

¡Tarde de toros!


Artículo de opinión publicado ayer por Aura Lucía Mera (*) en EL PAÍS.com.co

Hoy martes 26 de diciembre a las cuatro en punto de la tarde sonaran los clarines, el Himno Nacional, el del Valle del Cauca y el de Cali para dar apertura a la primera Corrida de Toros en Cañaveralejo en sus 60 años de existencia. Cali tiene una tradición taurina que se remonta a más de 300 años, cuando los jesuitas y otras órdenes religiosas trajeron los primeros toros bravos, salvajes, para cuidar sus propiedades.

Ya los nativos, en la época de la Colonia celebraban sus fiestas populares con festejos taurinos, a su manera, pues todavía no había ni ganaderos ni ganaderías para criar lo que actualmente se denomina el toro de lidia. Los toros llegaron antes que los toreros y antes que se construyeran las Plazas para tal fin, circulares como el infinito, abiertas al cielo y apisonadas con arena, para seguir los ritos de Creta, donde el hombre se enfrentó por primera vez ante el Uro sagrado y fiero.

Plaza de toros de Cañaveralejo, ayer y hoy.

En 1760 la actual Plaza de Cayzedo sirvió de escenario para una corrida formal, y a finales del Siglo XIX se construyó el primer circo de toros, donde toreros ya formados como lidiadores atravesaron el Atlántico para formalizar el espectáculo mágico de la tauromaquia.

Hace 60 años Cañaveralejo abrió sus puertas. Este fue el inicio históricamente formal de la Feria de Cali, complementada después con cabalgatas donde las escuelas de equitación salían con sus mejores atuendos de chaqueta, casco y los mejores ejemplares recorrían las calles en ceremonioso y respetuoso recorrido.

Luego vinieron las casetas, los desfiles folclóricos, las calles de la Feria y los salsódromos. Pero sus orígenes fueron Cañaveralejo y sus corridas. Hoy a las cuatro en punto, repito, suenan los clarines. Un cartel de primera, conformado por Juan José Padilla (el Pirata), quien se ganó los más altos escalafones en su temporada española.

Jesús Enrique Colombo, el joven venezolano, quien acaba de tomar la alternativa en Lima. Tuve la fortuna de verlo en Ecuador y su valor y su temple hacen ver un verdadero genio de la lidia. Con sus veinte añitos su lidia es profunda, seria y llena de arte. El colombiano Sebastián Ritter cierra la terna.

Las dehesas de Fuentelapeña y Paispamba se enfrentarán en un mano a mano ganadero. Los herederos de Abraham Domínguez y Enrique Álvarez Quelquejeu presentarán cada uno tres toros que por su genérica y encaste no dudo que serán los artífices de una tarde inolvidable.

Invito a los caleños a asistir a esta primera corrida. Los aficionados, los jóvenes, los que jamás han asistido por diferentes razones, los que critican este ritual porque no lo conocen. Regálense esta oportunidad de conocer este ritual único, que ya en Colombia debe ser declarado Patrimonio Artístico y Cultural.

No permitamos que la tauromagia se convierta en un fortín político populista. Si los aficionados, si los que defendemos a capa y espada la libertad de expresión y el derecho de las minorías, no nos unimos, la politiquería barata y censora no descansará en sus ataques.

Al defender la Fiesta Brava estamos defendiendo mucho más que un espectáculo Estamos defendiendo nuestro derecho a la libertad y a las enormes minorías del país. ¡Que Dios reparta suerte! Y que suenen los clarines. ¡Olé!

(*) Periodista. Directora de Colcultura y autora de dos libros. Escribe para El País desde 1964 no sólo como columnista, también es colaboradora esporádica con reportajes, crónicas.

sábado, 17 de junio de 2017

Iván Fandiño: «Tengo una cita con la Historia, y si he de morir, moriré libre»


Entrevista concedida a ROSARIO PÉREZ del diario ABC el 26 de marzo de 2015

Lo que su verdad esconde no es un secreto. En su nombre, ha ganado batallas y ha derramado sangre. En su nombre, el próximo 29 de marzo se cita con la Historia y desafía a su propio destino. Porque solo ella le hace libre.

Lo que su verdad esconde lleva el hierro de la pasión y el dolor. Duele contemplar el rostro de Iván Fandiño, flaco y doliente como un Cristo, con la piel resquebrajada y pegada a los huesos, con unos nudillos que se afilan cuando hace la cruz en unas estaciones que se han anticipado a la Semana Santa. Sus arrugas encierran el verso machadiano del hombre que vive en paz con el mundo y en guerra con sus propias entrañas, en ese círculo en el que al final su gloria será también la de los otros.

 «Maestro, en su muleta está el destino de muchos de nosotros», le dijo un novillero en la tapia. Y esa frase se ha inmortalizado en la figura que el ya fechado como 29-M protagoniza la hazaña nunca antes vista de lidiar seis toros de divisas míticas en Las Ventas: Pablo Romero, Palha, Victorino, Adolfo Martín, Cebada Gago y José Escolar [estos son los toros]. Una tarde para la leyenda del siglo XXI, un acontecimiento único que ha despertado una expectación sin precedentes en la inauguración de la temporada en la Monumental, bajo las riendas de Taurodelta.

La mirada transparente  y doliente de Iván Fandiño, apoyado en el burladero de la placita de tientas Zacarías Moreno. (FOTO: Ignacio Gil)

–Nadie se atrevió con tanto. ¿Por qué lo hace Iván Fandiño?

–Mucha gente se preguntará qué necesidad me mueve, y profesionalmente no la tengo. Estoy anunciado dos tardes en Sevilla, dos en San Isidro, torearé en Pamplona y Bilbao, tengo la temporada francesa hecha; he renunciado a Valencia y Castellón... El motivo es personal, una necesidad interior, una manera de dar las gracias a Madrid por todo lo que me ha dado.

«Muchos me transmiten que soy el torero del pueblo, y el pueblo quiere héroes y gestas»

–¿Es consciente de los riesgos de una apuesta de tan alto calibre?

–Sé de la dificultad. Me llevo preparando desde octubre, entrenándome más que nunca, para tener capacidad de improvisación y no ir con prototipos de faena, que solo bloquean. El arte está en la creación y la preparación.

Iván Fandiño (Orduña, 1980) ha abandonado por un día su retiro espiritual en la finca «Doña Elvira», de Cayetano Muñoz, para tentar en casa de Zacarías Moreno. Cada luna de 2015 la ha observado desde su particular abadía extremeña, donde se desvela por la rosa que sí tiene nombre, por la libertad por la que emprende esta aventura. «Ni leo, ni veo la tele, ni sé lo que sucede en el mundo; me busco en mi soledad, en mi sosiego espiritual, y solo de vez en cuando me pongo música». Como un Rocky en su entrenamiento de nieve y fuego, con un Micky (Néstor García) que lo guía en el combate de su vida, ha perdido media docena de kilos, uno por cada toro de férreo apellido. Allí, en su «monasterio» pacense, nunca suena la campana...

–¿Quita más el hambre y el sueño verse anunciado con esos hierros?

–Las horas de sueño se hacen cada vez más cortas; las noches, cada vez más largas. Por mis circunstancias, me ha tocado ya lidiar con estas ganaderías. Pero este reto es especial y me siento más torero que nunca.

–¿A qué torero verá Madrid el Domingo de Ramos?

–A uno que se va a medir con su libertad y que se va a enfrentar a su destino y al de muchos.

–La palabra considerada el bien más preciado por Cervantes inunda su twitter personal. ¿Qué representa para usted?

–No deberme a nada ni a nadie. Gestionar mis fracasos y mis triunfos con mi espada y mi muleta, ser el dueño de mi destino. Para mí, la libertad no es acomodamiento, es un acto de rebeldía en el día a día, enseñar mis uñas y mis garras, ir casi con el cuchillo entre los dientes.

«En mi espada y muleta se encuentran mi destino y mi libertad»

–Se adueña de una cruda sentencia: «El auténtico guerrero sabe que solo tiene una opción, ganar o morir en el intento». Suena duro...

–Lo contemplo como algo natural. Tengo una cita con la Historia, y para mí va más allá de lo cotidiano. Si he de morir, moriré libre y con las botas puestas.

El fotógrafo y quien esto firma miran acongojados al hombre que habla de la vida con la misma naturalidad que de la muerte. Duelen su verbo y su toreo ante las complejas vacas que le han tocado en suerte, con la secuelas de una segadora y antigua cornada en el muslo derecho, sentido y hundido en la tierra y en su propio pensamiento. Duele como dicen dolía ver torear a Belmonte...

–¿Siente usted dolor al torear?

–La entrega del cuerpo muchas veces puede parecerse al dolor. Después de muchas faenas puedes llegar a sentir esa sensación de vacío, del dolor de perder a alguien; todo se quebranta en el alma cuando afloran tantos sentimientos. La soledad, el vacío, el sentirte realizado y a la vez hundido. La faena al toro «Grosella», de Parladé, fue una de ellas.

–Esa tarde se consagró de manera unánime en Madrid y también cayó herido. ¿Alguna vez se ha sentido derrotado?

–Sí, pero he superado cada derrota. La mayor victoria es volver al campo de batalla tras un fracaso.

«A los enemigos me gusta tenerlos cerca, pero los veo sobre todo en fotos»

Entre sorbo y sorbo de café, Fandiño guarda silencio, ese que anticipa a la buena milicia del «Guerrero de la Luz», como si estuviera embebido en la disciplina de Coelho. «Me encanta ese autor, sobre todo,“El alquimista”», confiesa. Sus ojos brillan y esboza una tibia sonrisa mientras parafrasea al novelista: «Cuando quieres mucho una cosa, el Universo conspira para ayudarte a conseguirla. Y mi apuesta es todo corazón».

–Paulo Coelho decía también que quien entienda el alma del mundo entenderá el lenguaje de la vida. ¿Qué idioma habla Fandiño?

–Seco, puro y de verdad. Ni me gustan los aspavientos ni busco la sonrisa. Algunos aficionados me comentan que mi toreo suele hacerlos estremecer.

«Muchas veces me siento como un David contra seis Goliats»

–La afición acudirá en masa al reclamo de este acontecimiento. Primer éxito, la taquilla.

–Es una gran responsabilidad que acuda tanta gente. Pero, mire, muchos aficionados me transmiten que soy el torero del pueblo, y el pueblo quiere héroes y gestas.

–Y después... Miuras en Sevilla. Siguiendo su lema del «más difícil todavía», su reto se funde con su instinto salvaje de Narasinja y huye de toda rutina.

–No me va, me aburre. Me atrae el misterio y hacer cosas que nadie se ha atrevido a realizar. Cuando estoy en la cocina, me gusta darle picante a la vida.

–En esta aventura venteña, el león (su símbolo) se enfrentará a toda una selva brava.

–Muchas veces me siento un David contra seis Goliats, pero creo que debo reivindicarme así, y hacer lo que la afición demanda y espera de los toreros. En ocasiones, dejamos de lado los gustos del aficionado.

–¿Quién manda en la Fiesta: el toro, el torero o el empresario?

–En la Fiesta no lo sé; en mi vida y en mi carrera, yo mismo. Todo lo que tengo me lo he ganado yo: nunca he implorado nada ni debo nada a nadie.

–¿Hace lo que quiere?

–Sí, aunque no todo lo que me gustaría.

«Me siento más torero que nunca»

–¿Enemigos?

–Me gusta tenerlos cerca, pero los veo sobre todo en fotos...

–¿Y divisa la Puerta Grande?

—No veo esa imagen. En una tarde de esas características siempre te tienes que poner en lo peor y estar mentalizado para lo que venga. Hay que estar al cien por cien, ser uno mismo. El mayor triunfo, más que las estadísticas, es que sea una gran tarde de toros y salir satisfecho conmigo mismo. Sí sé que habrá pasión y dolor.

«Madrid merece la grandeza de gestos así»

De nuevo el sufrimiento se holla en su tez broncínea y seca. «¿Sabe? Madrid es incomparable a cualquier plaza del mundo. Cada vez que la contemplo, me quedo maravillado por todo lo que ha significado para mí. Ella merece la grandeza de gestos así. Pero sin miedos, porque nadie llegó a la cumbre en su compañía, sino vencidos por el valor, preparando la mente en soledad. Sé que hay gente que espera y desea mi fracaso, y otros, mi triunfo. Pero solo en mi espada y en mi muleta se encuentran mi destino y mi libertad».

Lo que la verdad de Iván Fandiño esconde no es un secreto. «Aunque no todos la conocen...» Se llama libertad, y en su nombre emprende esta epopeya alejada de lo terrenal. «Quien quiera verlo, que se dé prisa...»

sábado, 25 de junio de 2016

Chota, la incomprable


- Por: César Terán Vega (*)

La Fiesta Brava es una pasión de multitudes en el Perú. En el apogeo del centralismo económico, social y administrativo, se decía, equivocadamente, que el “auténtico” toreo, aquel de prosapia castellana solamente se podía apreciar en nuestro legendario coso de Acho, en la Lima de los virreyes. Nada más erróneo. Cada provincia, cada remoto pueblo ya tenía sus propias ferias taurinas, generalmente vinculadas a las fiestas patronales.

Eso sí, como parte del mestizaje cultural, las culturas indígenas han ido contribuyendo con sus propios aportes al desarrollo de la tradición taurina que trajeron los españoles, empezando por el rey de la fiesta, el toro.

Plaza de toros El Vizcaíno de Chota, 25 de junio de 2016
Cierto que hasta la mitad del siglo XX casi no habían plazas monumentales, los cosos se armaban con gruesas vigas de eucalipto. Las barreras se completaban con grandes camiones. Esa costumbre hasta ahora sobrevive en varios pueblos, pero cada vez son más las ciudades andinas que cuentan con hermosas plazas construidas con todos los cánones del arte de Cúchares.

Hoy son numerosos los festejos con toros de casta nacionales y extranjeros, generalmente colombianos, y carteles de toreros franceses, españoles, portugueses y americanos que alternan con nuestras propias figuras.

Año 1901. Primeras corridas de toros en la Plaza Principal de Chota. Nótese al centro la pileta que se conserva hasta la actualidad (Foto:  Segundo Wilson Pérez)

Tal es el caso de Chota, histórica e ilustre provincia de Cajamarca, hasta donde llegó en los años 20 del siglo pasado, Juan Fernández Lorenzo, un torero español nacido en Zamora que se hizo llamar con el gentilicio de “El Vizcaíno” porque fue en Vizcaya donde se hizo torero.

El coleta se enamoró de un dama chotana y de toda la maravillosa naturaleza de esa tierra de agricultores, maestros, poetas y de otros destacados profesionales. Cayó enfermo de neumonía y murió en 1935, pero inculcó su pasión taurina en sus hijos. uno de los cuales donó en 1969, 300 bolsas de cemento par construir el primer anillo de un coso que nada tenga que envidiar a cualquier plaza del mundo.

Al comienzo era un sueño. Mas ese anhelo encontró el respaldo de las sucesivas autoridades y del pueblo chotano y ahora vemos que esa ilusión se ha cumplido plenamente con la monumental plaza “El Vizcaìno”.

El hermoso ruedo agigantó la afición taurina de los chotanos. Y no se crea que esa pasión era, por así decirlo, propiedad exclusiva de las principales familias de la ciudad. Hoy como antes, la mayoría de los tendidos son ocupados por campesinos agricultores y ganaderos, quienes en cada faena demuestran saber más de toros que muchos aficionados de la ciudad.

Si usted tiene la oportunidad de asistir a una corrida de toros en Chota, en la Feria de San Juan Bautista, de seguro quedará gratamente impresionado por esos llenos de bandera en los tendidos, donde “no cabe ni una aguja”, como se suele decir.


La demanda de entradas empieza con bastante anticipación. Muchos aficionados se quedan sin entrada y tienen que esperar la noche para apreciar la corrida en sus domicilios, en algún restaurante, o en la proyección en la plaza de armas, al aire libre.

Protagonistas especiales de cada tarde toros son los niños del campo y la ciudad. Las imágenes que les brinda TAUROMAQUIAS.com son elocuentes.



En Chota hay tardes de sol resplandeciente y cálido, y sobre la plaza desfilan níveos copos de nubes en un cielo azul añil maravilloso. En otras oportunidades la reverberante tarde se ensombrece con lluvias torrenciales y granizadas y las bandas de música son casi silenciadas por estremecedores truenos y fulgurantes rayos. Así y todo, nadie se mueve de su asiento ni se pierde ni un detalle de la faena y los matadores tienen que responder al reto con entrega.

Por estas y otras circunstancias, únicas en el mundo, la plaza de toros de Chota es y será incomprable.

Llueve o truene, en Chota nadie se mueve

(*) Publicado el 30 de junio de 2013.

jueves, 28 de abril de 2016

Las corridas de toros en el Perú [Libros taurinos]


ALCALÁ PRADA, Alberto

Las corridas de toros en el Perú

Lima, Óscar Cuyutupa Olarte J&O EDITORES IMPRESORES S.A.C., 2008.
90 páginas.

Contenido: El mirador de Ingunza / Las suertes del toreo y reglamentos taurinos / Las ganaderías: Rinconada de Mala, Larán, Caballero, Cieneguilla, El Olivar, Vilcahuaura, La Viña, Yéncala, Huando, Salamanca, Chuquizongo, Gallese, La Pauca, Las Salinas, El Pinar, Jaral del Monte, la Huaca, Checayani, Vista Alegre, El Rocío, Apóstol Santiago, Camponuevo, Paiján, Roberto Puga /  La construcción de la plaza de Acho / Las corridas en provincias del Perú, temporadas y corridas en Acho.

Bibliografía: libros taurinos del Perú.

Ubicación: Biblioteca Tauromaquias, Lima.

EL AUTOR. Alberto Alcalá Prada en la plaza de Acho, 2009 (Foto: Virgilio Grajeda).

viernes, 29 de enero de 2016

Beneficencia y Municipalidad de Lima relanzan la Plaza de Acho en su 250 aniversario


Como un faro escarlata en medio de la ciudad; iluminada por dentro y por fuera, luciendo toda su belleza arquitectónica colonial, se vio la noche del jueves 28 de enero la histórica y señorial plaza de Acho en la antevíspera de su 250 aniversario durante la gala convocada por la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana (SBLM).

Y fue desde la misma arena del coso taurino más antiguo de América, y el tercero en el mundo, que el presidente de directorio de la Beneficencia, Martín Bustamante, anunció que la Municipalidad de Lima, a través de la institución que dirige, ha iniciado la recuperación de la plaza de toros de Acho con el objetivo de ponerla en valor, como en sus mejores tiempos, y que esté a la altura de su legado histórico.


Los 400 invitados asistentes no dejaban de admirar la belleza de la plaza iluminada de noche y el comentario general era que así debería lucir durante todo el año. Bustamante explicó que se recuperará este  patrimonio histórico otorgándole condiciones para su relanzamiento, con la participación del sector privado, mediante un manejo empresarial moderno y eficiente que permita su remozamiento integral, incluido el del entorno urbano, y la dotación de mejores servicios como estacionamientos para poder albergar otros acontecimientos además de los taurinos.

Durante la gala, a la que asistió la teniente alcaldesa de Lima, Patricia Juárez, en representación del burgomaestre Luis Castañeda Lossio, se distinguió con la medalla de plata de los 250 años, confeccionada por la Casa de la Moneda del Banco Central de Reserva, a todos los matadores peruanos que ganaron el Escapulario de Oro de la Feria del Señor de los Milagros: Rafael Puga (1973), Freddy Villafuerte (1991), Pablo Salas (1992), Rafael Gastañeta (1997) y Andrés Roca Rey (2015), todos presentes en la ceremonia.

Andrés Roca Rey, ultimo ganador del Escapulario de Oro recibe la medalla de manos de Martín Bustamante, presidente de la SBLM, en presencia de Patricia Juárez, teniente alcaldesa de Lima.
El BCR también ha decidido acuñar una moneda conmemorativa por el aniversario de Acho, que podrá ser adquirida por los aficionados, coleccionistas numismáticos y el publico en general. En la ceremonia, se notó la ausencia del alcalde del Rímac, Enrique Peramás.

El presidente de la Beneficencia hizo hincapié en que se quiere festejar a Acho como corresponde, por lo que ha formado una comisión integrada por reconocidos aficionados que están diseñando una serie de actividades artísticas y culturales que se desarrollarán durante todo el año.

Pero el núcleo del aniversario estará en la Feria del Señor de los Milagros 2016, con la participación de los mejores toreros del  mundo, por lo que la SBLM  convocará a una licitación pública internacional para encargar la organización a una empresa de primer nivel que garantice la preservación del monumento y la del espectáculo taurino.

El artista plástico Gerardo Chávez ha obsequiado su talentoso trabajo con el cartel oficial que anunciará las actividades conmemorativas. El Jockey Club del Perú rendirá un homenaje a la plaza el domingo 31 de enero organizando los premios hípicos especiales "250 Años de la Plaza de Acho" y "Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana".

Cartel oficial del 250 aniversario de Acho, por Gerardo Chávez.
Se realizará un ciclo de conferencias taurinas que estarán a cargo de historiadores e investigadores especializados. Bustamante mostró el diseño de la carátula de un libro conmemorativo que se editará y publicará este año: 250 años de Tauromaquia en Lima. Se convocarán a concursos de pintura, dibujo, fotografía y composición musical sobre Acho.

Los premiados
Además de los matadores de toros ganadores del Escapulario de Oro, también se entregó una medalla a todas las ganaderías peruanas que han ganado el Escapulario de Plata: Las Salinas, representada por Marco Dapelo, nieto del fundador del hierro y empresario de Acho, Jose Dapelo Melo; El Rocio, recibida por Rafael Lora, hijo del fundado Amado Lora; La Huaca, de Marcial Ayaipoma; San Fernando, representada por el matador Fernando Roca Rey; Montegrande de Diana y Macarena Puga; Juan Manuel Roca Rey; y Roberto Puga.

Pedro Cárdenas recibió la medalla como picador mas antiguo, mientras que Juan Siguas y Fortunato Gonzales fueron premiados como los subalternos de mayor antigüedad. La distinción también se entregó a los tres periodistas taurinos mas antiguos: Moisés Espinoza Zárate, Luis Cayo 'Luisiyo' y Luis Felipe Quevedo Valderrama; y  a los dos fotógrafos taurinos de más larga trayectoria, Cesar Salvador y Oswaldo Córdova. Se premió a un miembro de la Asociación de Trabajadores de Acho en representación de los trabajadores de la plaza.

El Capitulo Peruano de Cirugía Taurina fue condecorado en la persona del doctor Andrés León Martínez, quien fuera el jefe del servicio médico de Acho durante décadas, hasta el 2014. Por último se recordó con sendos trofeos a los descendientes más cercanos de los ganaderos de Rinconada de Mala (siglo XIX), y de La Viña (siglo XX), de 'Zeñó Manue', y de Fernando Graña Elizalde; cuatro de los pilares fundamentales de la historia de la plaza y de los toros en el Perú.

Así debe lucir Acho todo el año, y no solo durante actividades taurinas.
Acho en su historia
La plaza de toros de Acho fue levantada por orden del virrey Manuel Amat y Juniet y funciona sin interrupciones desde el 30 de enero de 1766. Solo la anteceden las plazas españolas La Ancianita de Béjar (1667), en Salamanca, y La Misericordia (1764), en Zaragoza. Los nombres de los toreros peruanos Pisi, Gallipavo y Maestro de España, han quedado inseparablemente unidos en la historia por haber conformado el cartel inaugural.

El trabajo de un destacado grupo de aficionados limeños hizo posible su remodelación más importante, en 1945,  en la que se ampliaron sus tendidos hacia abajo, reduciendo el tamaño del ruedo de 90 a 60 metros de diámetro y aumentado su aforo hasta los 13,000 aficionados. Esta obra estuvo a cargo del arquitecto Francisco Graña Garland.


Simultáneamente, don Manuel Solari Swayne, Zeñó Manué, en ese entonces cronista taurino del diario El Comercio y peruanista de reconocida importancia, propuso la creación de la Feria del Señor de los Milagros que a la postre le dio aun más realce y prestigio internacional a la fiesta de los toros en el Perú.

Por su ruedo han pisado la grandes luminarias del toreo como Juan Belmonte, José Gómez Ortega 'Joselito', Rodolfo Gaona, Manuel Rodríguez 'Manolete', Antonio Ordóñez, Santiago Martín,  'El Viti', Manuel Benítez 'El Cordobés', Francisco Rivera 'Paquirri', Paco Ojeda, José Mari Manzanares, entre otros.

Fue declarada monumento histórico nacional en 1972 y patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco en 1991 por formar parte del casco histórico de la capital peruana. Ya en pleno siglo XXI, entre las actividades culturales que se prevé albergar durante todo el año, además de los toros, están los conciertos musicales, festejos de caballos peruanos de paso y danzas tradicionales andinas como la de las tijeras, populares en Huancavelica y Ayacucho.

Más allá del modelo comercial que adopte la administración de la plaza, solo una decisión firme y una acción eficaz y conjunta de las Municipalidades de Lima, del Rímac, del Ministerio de Cultura y de las demás instituciones nacionales competentes, podrá permitir a la secular plaza de Acho emerger del deterioro del barrio colonial que la rodea y mantener su prestigio por otros 250 años, o más.

martes, 26 de enero de 2016

Historia de los 250 años de la plaza de Acho


La página Taurologia.com ha publicado un oportuno compendio de la historia del primer coso taurino de América escrito por Carmen de la Mata Arcos, quien ha recurrido a las obras de José María de Cossío, las revistas 6 Toros 6 y Aplausos, así como a la Biblioteca digital de la Junta de Castilla y León.

Este sábado 30 de enero se cumplirán dos siglos y medio desde que el coso limeño de Acho abriera por primera vez sus puertas. Es, por tanto, uno de los recintos taurinos más antiguos del mundo, manteniendo intactos, a día de hoy, su categoría y prestigio. Se trata de la plaza de toros más antigua de América y en toda la historia taurina tan sólo es antecedida por las españolas de Béjar y Zaragoza; la sevillana de la Maestranza comenzó su construcción con anterioridad –en 1749-, pero se inauguró con posterioridad a la limeña.

La plaza fue fundada el 30 de enero de 1766, pero en 1945 fue remodelada por el ingeniero Francisco Graña Garland, ampliándose su capacidad a 13 mil espectadores, a costa de reducir las dimensiones de su ruedo, que dejó de ser el de mayor tamaño del mundo. A lo largo de todo este período, han desfilado por el coso del distrito limeño de Rimac todas las figuras del toreo, del pasado y del presente así como las reses de las mejores ganaderías.

Ángel Valdez 'El Maestro', citando en los medios de Acho a Turbulento, de ocho años y varias lidias. Fue el matador peruano más importante del siglo XIX y banderilleó por primera vez en el histórico coso en 1857. (Ismael Portal 'El Duque de Veraguas', Cuernos Históricos, 1897).
Cuando el 30 de enero de 1766 Pizzi, Maestro de España y Gallipavo trenzaron el paseíllo inaugural en Acho, el edificio se encontraba aún sin finalizar. El ejemplar que rompió plaza llevaba por nombre “Albañil Blanco” y pertenecía como el resto de las reses a lidiar a la ganadería propiedad del promotor del coso, Agustín Hipólito de Landáburu y Rivera, sita en la hacienda Gómez del municipio de Cañete.

Esta nueva plaza de toros comenzó a construirse en junio de 1765 cuando el Virrey del Perú, Manuel de Amat, autorizó el inicio de las obras. La ubicación de la misma fue el lugar conocido como “El Acho”, emplazamiento que ya habían ocupado anteriormente otros cosos limeños. En el contrato que firmó Landáburu, se fijaban los días en los que, obligatoriamente, debían celebrarse espectáculos taurinos en el moderno recinto. Éstos eran las tres jornadas de carnaval, los jueves que precedían a la mencionada fiesta y tres fechas más sin precisarse en el calendario, hasta llegar a los ocho festejos anuales que el privilegio otorgado permitía.

La rúbrica del acuerdo implicaba también la exclusiva de la organización de corridas de toros en un territorio de unas ocho leguas alrededor de la ciudad. En compensación a este derecho, debía entregarse por parte del arrendatario de la plaza 1.500 pesos al año al Hospital de Pobres... Lee más

domingo, 17 de enero de 2016

250 años de Acho


Juan Luis Orrego (Historiador)/EL COMERCIO. La plaza limeña y su memoria vinculada a la vida cultural, política y social de la ciudad.

Se le llamó así por ubicarse en un hacho, “sitio elevado cerca de la costa, desde donde se descubre bien el mar” (RAE). Es la decana de América y la cuarta más antigua del mundo, después de las plazas españolas de Béjar (1711), Sevilla (1761) y Zaragoza (1764).

Aurelio Miró Quesada Sosa dio a conocer la fecha exacta de su inauguración: el jueves 30 de enero de 1766. Ese día, tres espadas peruanos —Pizi, Maestro de España y Gallipavo— se encargaron de lidiar 16 toros. Lima tuvo que esperar hasta el gobierno del virrey Amat para contar con un coso taurino, pues antes las corridas se llevaban a cabo, como en Madrid, en la Plaza Mayor, donde se levantaban palcos y tabladillos temporales.


Fue el empresario Agustín Hipólito de Landaburu quien recibió el permiso del virrey para construir Acho. La obra adoptó la forma de polígono de 15 lados con un ruedo de 80 metros de diámetro. Poco después se completó el conjunto con un paseo arbolado, a manera de ingreso al nuevo recinto, conocido como la alameda de Acho, hoy desaparecida.

Amat y Juniet fue un virrey inspirado en el barroco italiano que quiso transformar la “de los Reyes” en una “ciudad eterna”, como la Roma de los intelectuales ilustrados, dándole a Lima un perfil particular combinando belleza y funcionalidad. En el caso del barrio de San Lázaro, como se conocía entonces al Rímac, la idea fue remodelarlo como lugar de esparcimiento y solaz, impulsando obras como el Paseo de Aguas, la Quinta de Presa y el coso de Acho.

El virrey contaba, además, con la taurofilia de los limeños (que se remontaba al siglo XV) y con su gusto por organizar todo tipo de actividades recreativas en la Alameda de los Descalzos y la pampa de Amancaes. Pero en el caso de Acho hubo un propósito adicional: el control social. Lima se recuperaba del feroz cataclismo de 1746.

Durante la lenta reconstrucción de la ciudad, las élites vieron con gran alarma cómo el tejido social se deterioraba al extenderse la pobreza. En 1770, por ejemplo, se calculó en casi 20.000 el número de personas desvalidas y sin oficio, el 40% de la población capitalina.

Ya en 1759 Diego Ladrón de Guevara le había propuesto a Amat construir un hospicio para vagabundos de ambos sexos. La idea no era castigarlos sino reinsertarlos buscándoles un trabajo. Amat entendió el mensaje y aceptó el proyecto de Landaburu, como lo reconoce en sus bandos y en su "Memoria de Gobierno".

La renta de la nueva plaza permitiría construir el hospicio, “limpiar” la ciudad de desvalidos y entretener a los limeños. Además, con una plaza firme se evitaría que indios y negros “invadan” la fiesta como espontáneos, lo que ocurría en la Plaza Mayor. Así, los asistentes estarían protegidos del “populacho”.

Pero la trascendencia de Acho va más allá de los festejos taurinos. No solo forma parte crucial del paisaje arquitectónico de Lima sino que ha sido testigo de algunos acontecimientos simbólicos de nuestra historia. Fue en Acho, por ejemplo, donde los limeños vieron por primera vez elevarse un globo aerostático, el 24 de setiembre de 1840.

También ha sido escenario de mítines políticos memorables, como el de Manuel Pardo el 6 de agosto de 1871, cuando congregó 14.000 simpatizantes en su carrera a la presidencia de la República; o el de Haya de la Torre para cerrar su campaña electoral de 1931.

Pocos recuerdan que en 1945 el Apra organizó en Acho varios festejos taurinos con el fin de recaudar fondos para comprar su local de la avenida Alfonso Ugarte. Un momento polémico fue la rechifla que recibió el general Velasco cuando asistió a una corrida en 1972, que lo llevó a intentar suspender la Feria del Señor de los Milagros del año siguiente, en un temprano impulso antitaurino.

No han faltado tampoco algunos espectáculos poco ortodoxos. Testimonios chilenos de la ocupación hablan de peleas entre mastines y gatos en su ruedo. Luego se hicieron populares los enfrentamientos entre leones y toros, una afición horrenda que, en 1909, ocasionó la muerte de un asistente al producirse una trifulca general como protesta porque los animales se negaron a luchar.

Combates de boxeo (un amateur Mauro Mina ganó aquí su primer título en 1952), conciertos de música, espectáculos folclóricos y concentraciones religiosas también son parte de la memoria de Acho. Sabemos que la plaza que contemplamos hoy no se parece mucho a la que inauguró el virrey Amat hace 250 años, pues sus tres remodelaciones (1865, 1944 y 1961) son fiel testimonio de su adaptación a la dinámica de cada época.

Autoridades y empresas privadas deben entender que Acho es una joya arquitectónica que puede tener vida todo el año con diversas actividades culturales, y no solo durante el calendario taurino.

Foto: Monorriel o teleférico de Lima, 1912.

jueves, 7 de enero de 2016

¿Qué ocurrió un 7 de enero?


Tendido.es
1849: Actúan por primera vez en la plaza de Acho los toreros españoles como fueron Carlos Rodríguez y Antonio Romero Pastor.

1851: Nace el escritor taurino Emilio Sánchez Pastor..

1857: Muere el banderillero Domingo Rivera Mayo “El Tuerto” como consecuencias del percance que sufrió en Madrid.

1885: Muere el banderillero de Frascuelo, Pablo Herráiz.

1911: Se inaugura el Club Cocherito de Bilbao

1914: Nace el torero José Mejías Jiménez “Pepe Bienvenida” en Madrid.

1928: Por decreto de una real orden se implanta la obligación del uso del peto en los caballos de picar.

1934: Nace el diestro Juan García “Mondeño” en Puerto Real.

1945: Se reinaugura la plaza de toros de Acho tras las remodelaciones acontecidas. Para esa efeméride, tomó la alternativa Adolfo Rojas Barrios “El Nene” de manos de Rafaelillo.

1947: Nace el matador José García “Algabeño” en Sevilla.

1967: Se inaugura la plaza de toros de Barquisimeto con un cartel formado por toros de Félix Rodríguez para Antoñete, El Pireo y Efraín Girón.

1977: Confirma la alternativa en la Monumental Plaza México David Silveti con el toro “Camarada” de Mimiahuapan de manos de Manolo Martínez y Eloy Cavazos.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Y un día Andrés Roca Rey empezó a ser lo que siempre quiso


Triunfal alternativa en Nimes, Francia, y a hombros con las figuras

- Página taurina publicada el Lunes 21 de setiembre por TAUROMAQUIAS.com en el diario El Men

Pasará algún tiempo aún para que los peruanos –y no solo los taurinos- tomen cabal conciencia de la importancia histórica de la gesta de nuestro compatriota Andrés Roca Rey, quien el último sábado, a los 18 años, se doctoró como matador de toros en el pétreo coliseo romano de Nimes, en Francia, de la mano del maestro Enrique Ponce y con la figura local Juan Bautista de testigo.

Con casi 10 mil aficionados en los graderíos, se lidiaron en el cuarto festejo de la Feria de la Vendimia: dos toros de Victoriano del Río -1° y 6° (sobrero)- bueno y flojo el primero y muy deslucido el último; dos -2° y 3°- de Toros de Cortés, brusco y sin emplearse el segundo, y bravo y bueno antes de venirse a menos el tercero; y otros dos -4° y 5°- de Juan Pedro Domecq, noble y sin fuelle el cuarto, y bueno el quinto.

Reproducción: Wilfredo Facho

Ponce, oreja y dos orejas tras dos avisos; Bautista, oreja tras aviso y dos orejas tras aviso, y Roca Rey, oreja y oreja. Salieron los tres a hombros, Ponce y Bautista por la Puerta de los Cónsules y Roca Rey por la puerta de cuadrillas. Fue una gesta preñada de significado taurino para la historia del toreo peruano y para el arte renovado de la tauromaquia mundial. Largo fue el parlamento que le dedicó Ponce a Roca Rey, vestido de palo rosa y oro, durante la ceremonia de la alternativa, bajo la complacida mirada de Bautista.

Largo parlamento de Ponce a Roca Rey en la ceremonia de intercambio de trastros.

Cuando le brindó el toro de su doctorado a su hermano, el torero Fernando Roca Rey, y a su padre, también llamado Fernando; Andrés recordó la tarde de hace 10 años en la que Ponce también le dio la alternativa a su hermano en la feria de Acho de 2005. Entonces él tenía 9 años, Fernando le lleva 10.

Pocosol tuvo buena condición por el pitón izquierdo, pero entre el viento y la poca fuerza del animal, el peruano sólo pudo demostrar su firmeza y buen oficio a lo largo de una faena en que aportó variedad, bajó la mano cuando pudo e incluso toreó a gusto con la mano izquierda fracturada y protegida con una prótesis de fibra de carbono hecha a la medida. Al final levantó el ambiente con ‘luquesinas’. La estocada ligeramente caída no impidió que el conocedor público le concediera una oreja.

Al sexto le cortó una oreja de peso. Fue un sobrero de Victoriano del Río que estuvo a punto de echarlo a los lomos en un quite por lopecinas que terminó embarullado. Desarrolló sentido el astado, pero Roca Rey le plantó cara con mucho valor y no poca habilidad, y sufrió una aparatosa voltereta. Lo mató mejor que al primero. Un apéndice. Las orejas de ambos toros se las dedicó su madre.

Destacó entre sus subalternos el matador de toros en retiro Iván García, Escapulario de Oro de la Feria San Juan Bautista de Chota 2006, quien acaba de tomar la decisión de vestirse de plata.

Enrique Ponce dio una gran lección de torería. Lidió a su segundo toro con el músculo abductor de la pierna derecha desgarrado por un tirón sufrido al matar al primero, al que le había cortado un apéndice. Al principio parecía que no soportaría el dolor, que abreviaba la faena por la velocidad y el nervio del animal, pero lo fue metiendo en su muleta, acompasando la embestida y terminó toreando con maestría girando una y otra vez sobre la pierna lesionada hasta escuchar el primer aviso. La estocada entera y con verdad le abrió la Puerta de los Cónsules y revalidó su palmarés como figura de época.

Juan Bautista también le cortó una oreja a su primer ejemplar, pero fue con el segundo que salió espoleado por el triunfo de Ponce. Recibió pues al quinto de la tarde con buenos lances de rodillas. Respondió al quite ceñido por gallosinas de Roca Rey y le lanzó una severa mirada. Otro gallo no iba a venir a enseñorearse fácilmente en sus arenas.

Muleta en mano, empezó su faena de rodillas; siguió de pié aprovechando la embestida boyante del buen toro por el pitón derecho. Por el izquierdo el toro embistió con menos continuidad. Mató de una gran estocada en la suerte de recibir y el toro rodó sin puntilla. Dos orejas y a ponerse la toga de los Cónsules.

A los tendidos del coso francés acudió un centenar de peruanos con sus banderas blanquirrojas, entre ellos el buen doctor Tomás Borda ‘Doctor TV’, quién es miembro de la Peña El Puntillazo de Lima, y la conductora televisiva Magaly Medina, junto a su inseparable compañero Alfredo Zambrano. También destacó la Peña Madrileña Peruana, que acompaña a Roca Rey a todas sus presentaciones en Europa.

Los que fueron a ver al peruano con inquietud terminaron muy sorprendidos y quienes llegaron esperanzados salieron colmados, rebasados de contundente realidad. El Perú cuenta con un matador de toros que lo tiene todo para ser figura. Posee un don que solo se le ha visto a pocos diestros, los mismos que han marcado el rumbo de la historia del toreo: la capacidad de pensar y decidir rápidamente en la cara del toro: pensar técnicamente y decidir artísticamente. Todo eso sobre la base de un valor inconmensurable. Su estilo deberá crecer con los años. Para encumbrarse, solo necesita fortuna, el resto lo tiene de sobra.

Hay quienes han hecho lo que han debido para este éxito. El nuevo matador es hijo de una secular raigambre taurina en el Perú, que se consolidó el siglo pasado en el Tentadero de La Legua -del que ya salió Conchita Cintrón- que se reafirma y conserva en el tiempo en círculos como la Asociación de Toreros Aficionados, y que ha florecido para el mundo en la paradigmática Casa Roca Rey.

Durante 10 años ha cargado sobre sus hombros la presión de la afición peruana que había puesto sobre él todas sus esperanzas. Ahora, con todo derecho, nos devuelve un reto mayor. Tenemos que seguir el ejemplo de nuestro matador y hacer las cosas bien y mejor. Hay que confrontar a los antitaurinos de afuera y de adentro con la autenticidad de nuestra fiesta tan peruana, tan andina, con toreros que dan lecciones de humanidad. El Perú taurino tiene la obligación de generar más toreros del nivel de Roca Rey.

Más: Páginas taurinas publicadas por TAUROMAQUIAS.com en el diario El Men

miércoles, 4 de febrero de 2015

Faltan 360 días para que Acho cumpla 250 años


Beneficencia de Lima, empresa y autoridades tienen la palabra

- Página taurina publicada el Lunes 2 de febrero por TAUROMAQUIAS.com en el diario El Men

El viernes 30 de enero, la plaza de toros de Acho cumplió 249 años de historia, tradición y leyenda. Fue fundada en 1766 y es la plaza más antigua del continente. Se la considera Catedral del toreo en América. En el Perú, es el más importante de un centenar de cosos donde se desarrollan 600 festejos taurinos durante todo el año.

Se ubica en el distrito limeño del Rímac y allí se celebra, entre los meses de octubre a noviembre, cada año, la tradicional Feria del Señor de los Milagros, que convoca a las figuras del toreo más destacadas del mundo en disputa del Escapulario de Oro, trofeo que todo gran torero quiere obtener al menos una vez en su vida.

Reproducción: Wilfredo Facho/Toros.mas

La plaza fue inaugurada el 30 de enero de 1766, durante el gobierno del virrey Manuel de Amat y Juniet con un cartel que integraron los toreros Pisi, Gallipavo y Maestro de España, los tres peruanos. El primer toro lidiado fue Albañil Blanco, con divisa caña y rosado, de la hacienda Gómez de Cañete, propiedad del burgomaestre limeño, Agustín de Landaburu, quien además fue el constructor y el primer empresario del coso rimense. Desde la primera tarde se destinaron fondos provenientes de las corridas al Hospicio de los Pobres.

La anteceden en antigüedad la plaza de toros de Béjar y de Zaragoza, en España. La Real Maestranza de Sevilla inició su construcción en 1749, pero se terminó después de la de Lima. Se construyó con adobe, madera y material noble, en una zona elevada sobre el río Rímac a la que debe su nombre.

ACHO, LIMA, INDEPENDENCIA Y REPÚBLICA. Acho ha sobrevivido a los terremotos que ha sufrido la ciudad. Después de cada gran sismo, también contribuyó a la reconstrucción de los hospitales, colegios, la Universidad San Marcos y otras importantes edificaciones pues, en tiempos en que no había fútbol ni conciertos, los fondos provenientes de las corridas de toros se destinaban íntegramente al levantamiento de Lima, ladrillo a ladrillo, desde las cenizas.

ACHO EN SU HORA AZUL. Catedral del toreo en América a un año de cumplir 250 años de leyenda. Foto: José Álvarez Blas 
Cuando el Perú se independizó de España conservó como parte de su acervo cultural a las corridas de toros, así como se hizo con la religión católica y el idioma castellano. La prueba de que los festejos taurinos echaron raíces acá está en que en 1821 los limeños homenajearon jubilosos a su llegada al libertador don José de San Martín con varias corridas de toros realizadas en Acho.

El Santo de la Espada presidió las corridas en su honor y fue en Lima un aficionado más como consta en un cartel taurino reproducido en el libro Lima y el Toreo, de Antonio Garland (1948). Ya en 1817, el sabio prócer independentista Hipólito Unanue, quien había heredado la administración de la plaza, gestionó su traspaso definitivo al Hospicio de Pobres (hoy Beneficencia de Lima, a la que todavía pertenece).

También Simón Bolívar fue un gran aficionado a la tauromaquia y ocupaba el palco presidencial en la plaza de Acho. Entre 1821 y 1826, la recaudación proveniente de las corridas de toros en el coso fue destinada al ejército libertador y a la compra de navíos para la nueva república.

LIBERTADORES TAURINOS. San Martín, Unanue y Bolívar encabezaron festejos taurinos en Acho

Con la emancipación, la fiesta de los toros reafirmó su carácter mestizo y ancló su identidad nacional. Durante la República, no hubo efemérides o acontecimiento importante en Lima, que no se festejara con una corrida de toros. La edad de oro del toreo se vivió en Lima con igual intensidad que en España, con Joselito y Belmonte por supuesto.

En 1945, la plaza fue remodelada, ampliándose su aforo a 13 mil espectadores, pero dejó de poseer la arena más grande del mundo, pues su diámetro se redujo de 90 a 60 metros de longitud. La remodelación estuvo a cargo del ingeniero Francisco Graña Garland. En 1961, la plaza fue rodeada con grandes patios de ingreso, atrios, pérgolas y explanadas, así como el restaurante conocido el Mesón, dos bares y el Museo Taurino.

Las sucesivas refacciones y ampliaciones no alteraron la principal estructura arquitectónica de la plaza, caracterizada por anchos contrafuertes o machones de adobe y caña que la rodean, y que se conserva estoica al paso del tiempo desde 1765, constituyendo parte medular del patrimonio cultural de Lima.

ACHO, AHORA O NUNCA. Hace unos días se ha anunciado la construcción de un corredor turístico peatonal que uniría Acho, desde el minarete de Ingunza, con el Paseo de Aguas, la Quinta Presa (casa donde vivió La Perricholi) y la Alameda de los Descalzos.

Hay que recordar que el 13 de enero de 2011 se publicó la Ley 29650 que declara de necesidad pública la restauración y rehabilitación del entorno de la Plaza de Acho. En enero de 2013 se venció el plazo establecido para iniciar los procesos de expropiación necesarios para su ejecución. Sin embargo, los tugurios siguen ahí y hasta un hospital solidario “provisional” lleva ya cuatro años ocultando la fachada del monumento histórico.

A un año de que Acho cumpla sus primeros 250 años, la Sociedad de Beneficencia de Lima Metropolitana (SBLM), la empresa Citotusa, la Municipalidad del Rímac, el Ministerio de Cultura y los gremios taurinos tienen la obligación de organizar en conjunto una gran celebración que renueve el romance secular entre la ciudad y su plaza rosada de abajo el puente.

Más: Páginas taurinas publicadas por TAUROMAQUIAS.com en el diario El Men 

sábado, 25 de octubre de 2014

La última vez que se cantó el Himno Nacional en Acho


El día que el ex presidente Fujimori renunció por fax, 19 de noviembre de 2000, hubo corrida de toros en Acho y en los tendidos no había quien no comente tremenda noticia. De pronto, finalizado el paseíllo, sin que nadie lo hubiera planeado, toda la plaza se echó a cantar a viva voz el Himno Nacional.
Este sábado 25 de noviembre, a iniciativa de la Peña Taurina juvenil Los Erales, Acho volverá a entonar el Himno Nacional,  como señal de amor por el Perú y con orgullo patriótico por la presentación de los jóvenes novilleros peruanos Andrés Roca Rey y Joaquín Galdós, quienes triunfan en España.
Con este motivo, recordemos la crónica taurina-política que escribió en el diario La República, el desaparecido director fundador de TAUROMAQUIAS.com, César Terán Vega, el último día que se cantó "¡Somos libres, seámoslo siempre! en la Primera Plaza de América:

Acho festeja retorno de la democracia

Aficionados obligan a retirarse a tránsfuga Luis Cáceres

El sol de la democracia volvió a brillar intensamente ayer en la bicentenaria plaza taurina de Acho. El Himno Nacional fue entonado con fervor, a todo pulmón, por unos 8,000 aficionados que se habían instalado en los tendidos de sol y sombra para disfrutar de la cuarta corrida de abono de la feria del Señor de los Milagros.



Nadie dio la primera voz. No hubo ninguna consigna ni un acuerdo previo. A las 3:30 de la tarde, la terna española conformada por Finito de Córdoba, José Pacheco 'El Califa, y Miguel Abellán habían partido plaza y realizado el vistoso paseíllo, al son de la música y bajo un sol que reverberaba de esperanza en el legendario coso.

Todos esperaban una buena tarde de toros, pero un solo comentario se extendía en la tarde como el vasto rumor del viento que agita una arboleda. Pocas horas antes se había conocido la gran noticia que todos esperaban. Alberto Fujimori, principal responsable de diez años de corrupción, pobreza, recesión y desempleo, había renunciado desde su remoto país ancestral.

Antes de que saliera el primer toro, el público de sol se puso de pie como un solo hombre y se alzaron al cielo las notas de la primera estrofa: ¡Somos libres…! Casi al mismo instante hicieron lo mismo los espectadores de los tendidos de sombra y se aunaron a la explosión patriótica: …¡Seámoslo siempre…!

Los toreros y sus cuadrillas venidas desde España. Los turistas que también participaban de la fiesta, se quedaron absortos, asombrados, por aquella formidable expresión de patriotismo que reflejaba el estado de ánimo de nuestro pueblo, tan castigado y agobiado por la profunda crisis en la que nos deja el fujimorismo.

Muchos aficionados entonaban nuestro himno con la mano a la altura del corazón y otros crispaban los puños rebeldes muy en alto. Entre los participantes de tan significativa manifestación democrática estaban el ex presidente Fernando Belaúnde Terry, el alcalde de Lima, Alberto Andrade Carmona, y diversos líderes políticos de la oposición como el congresista de Perú Posible -muy conocido en los medios taurinos- Marcial Ayaypoma Alvarado.

SIN SANGRE EN LA CARA
¡Viva el Perú! ¡Viva la democracia! ¡Apresen a los corruptos!, gritaba la muchedumbre, en medio de ensordecedores aplausos. De pronto los aficionados del tendido N°10 de sol advirtieron la presencia intolerable del congresista tránsfuga Luis Cáceres Velásquez.

Entonces se produjo una de las rechiflas más sonoras que se recuerde en Acho. Finito de Córdoba instrumentaba los primeros lances de su buena faena, pero el público exigía a gritos que Cáceres abandonara la plaza.

El controvertido personaje denostaba y blandía los puños amenazantes a los que le increpaban su falta de ética en el congreso nacional. ¡No tienes sangre en la cara!, ¡Fuera, tránsfuga!, le gritaban hasta que un aficionado causó la hilaridad de todos los asistentes cuando reclamó ¡banderillas negras para ese sinvergüenza!

Disimuladamente, Cáceres se puso una casaca negra y una gorra blanca para tratar de pasar inadvertido, arriba de los tendidos junto a la banda de música. Muchos recordaron que hace años, cuando el mismo Cáceres postuló sin éxito e la alcaldía de Lima, en aquel mismo escenario taurino, tuvo la ocurrencia de sobornar al director de la banda de música para que interpretara un carnaval arequipeño en vez de la criollísima y tradicional marinera que se toca después del cuarto toro.

Allí también se ganó una rechifla tremenda. Días después en las ánforas sufrió una verdadera catástrofe electoral. Pero no aprende ni nunca aprenderá.

Abajo, en una cómoda localidad de barrera, en sombra, Francisco Acosta Sánchez, el actual presidente del mutilado Tribunal Constitucional, cuya gestión ya llega a su fin con la reposición de los tres magistrados destituidos por la dictadura, lucía con un grupo de amigos muy alegre por los efluvios dionisiacos de una buena época que ya se le va. Así termina este régimen, en el basurero de la historia.

lunes, 31 de marzo de 2014

El debate taurino es histórico y cultural

¿Por qué los toros para la plaza no y para la hamburguesa de Mac Donald’s sí?

- Página publicada Hoy Lunes 31 de marzo de 2014 en el diario El Men

Para el escritor boliviano Juan Claudio Lechín, autor de Las Máscaras del Fascismo y finalista del premio Rómulo Gallegos, la controversia sobre las corridas de toros es histórica entre las culturas del norte europeo y las del Mediterráneo y en el fondo se está debatiendo la libertad, que solo existe cuando respetamos lo que no nos gusta:
“La argumentación antitaurina es cultural, es fundamentalmente germánica (francos, anglos, sajones, etc.), históricamente enemiga de las culturas del mar Mediterráneo, cuna de la tauromaquia.
Durante la Ilustración, y por las luchas interimperiales de entonces, el norte europeo descalificó lo taurino así como denigró arteramente la única autocrítica colonial que jamás hizo imperio alguno: la leyenda negra española; mientras los anglosajones sistemáticamente exterminaban todo lo que no se pareciera a ellos o a lo que conocían: indios y búfalos en Norteamérica, aborígenes y al pájaro dodo en Australia y Nueva Zelanda. Se trata, pues, de un debate entre las culturas del norte europeo y las del Mediterráneo.



Mientras nosotros celebramos el día de difuntos, los norteamericanos le tienen fobia a evidenciar la muerte, a ritualizarla, por eso sus cementerios parecen campos de golf. Y nada que reprocharles. Cada quién con su cada cual.
El problema, entonces, no es adoptar sus fobias y defenderlas como insignias morales universales. Se vuelve un fanatismo religioso chabacano ser imitadores puros de la asepsia anglosajona, además de que resulta ser el principio de otra tiranía. ¿Por qué los toros para la plaza, no, y las vacas/engendros de Mac Donalds para hamburguesa, sí? ¿Por qué la crianza para el espectáculo, no, y para los triglicéridos y las hormonas, sí? ¿Porque es comida?, entonces Hollywood debería cerrar y sembrar papas.
Creo que, en el fondo, se está debatiendo la libertad, la cual solo existe cuando respetamos lo que no nos gusta. Los taurinos crían sus toros salvajes (de indudable ferocidad) y ellos los lidian, enmarcados en la ley, como en ley están los casinos, antros lindantes en la estafa y que nadie acusa vehementemente porque Norteamérica no lo hace. Los toros no causan daños colaterales como lo hacen la polución, el ruido y el tráfico agresivo, que no tienen enemigos equivalentes. Corolario: los valores para ser justos no pueden acomodarse al capricho de moda ni al gusto de cada quien.
No soy taurino, he ido una sola vez a Acho (Lima), pero creo preciso debatir nuestra libertad como concepto complejo y no simplista, e insistir también en cargar nuestra cultura de fuente, sin despreciar a nuestros abuelos, durante el viaje liberal de la modernidad.
Y finalmente está la extinción de especies. Si desaparecen las corridas se extinguirá el toro de lidia, pues su única razón de cría es este espectáculo. Diremos entonces ¡great! porque ya no se podrá decir ¡olé!”
Agregamos que las corridas de toros tal como se conocen ahora nacieron debido a la prohibición de que se celebrasen en calles y campos en la España de S. XVII, por lo cual se ordenó que se reglamenten y que se manden construir plazas de toros para su celebración.
La pretendida prohibición se encuentra pues en el mismo origen de los festejos taurinos y suele ser síntoma de buena salud de la Fiesta Brava. No hay antitaurinos intolerantes acuchillando policías donde no hay tauromaquia como en Cuba o Ururguay. Lamentablemente tampoco existe allí ni un solo toro bravo de lidia porque se los comieron toditos, los mismos que prohibieron las corridas.
TOROS PARA NIÑOS EN PACHACÁMAC. La Asociación de Peña Taurinas de Ayacucho Sur, que preside Marco Franco, inauguró el sábado 29 de marzo en el Fundo "La Esperanza" del distrito de Pachacámac (Lima), el primer taller de enseñanza para niños taurinos de Lima y provincias interesados en aprender a torear.
Las clases de toreo de salón estarán a cargo del matador español Emilio Serna y se practicará el uso del capote, la muleta y demás trastos de torear. El taller es totalmente gratuito y se realizará también los sábados 5 y 12 de abril de 10 a 12 a.m.
Mayores informes en el teléfono 998305156 y/o Email: apetasur@hotmail.com
CARTELES DEFINITIVOS PARA PUQUIO 2014. Este año, la Feria Señor de Ascensión de Puquio, Lucanas (Ayacucho) presenta dos carteles muy atractivos. La presencia del mexicano Uriel Moreno “El Zapata” le da categoría a cualquier feria del Perú Profundo. El colombiano Sebastián Vargas viene por dos tardes, es un torero que siempre sale al ruedo a cumplir con la afición. Los nacionales, Fernando Roca Rey y Alfonso de Lima están en su mejor momento profesional y siempre son un atractivo para la afición.
El ganado de San Pedro y Salamanca, ganaderías que suelen dar las garantías de que los espadas realicen buenas faenas.
Sábado 31 de mayo: Toros de San Pedro para Sebastián Vargas, Uriel Moreno “El Zapata” y Fernando Roca Rey.
Domingo 1 de junio. Toros de Salamanca para Sebastián Vargas Uriel Moreno “El Zapata” y Alfonso de Lima.

Más: Páginas taurinas publicadas por TAUROMAQUIAS.com en el diario El Men

domingo, 16 de febrero de 2014

Gallos, toros y caballos de paso en el Perú, tradiciones traídas de España como la lengua y la religión

Tradiciones de cresta, de capa y zapateo, libro del investigador y compositor peruano Yohny Ramírez Núñez, rescata la importancia de la huella que estos animales venidos de Iberia han dejado en la cultura peruana

David Blanco B./EFE.  La tradición por las peleas de gallos, las corridas de toros y los caballos de paso, una herencia del mestizaje formado en Perú a partir de la llegada de esos animales desde España, ha sido rescatada en un libro publicado por el investigador y compositor peruano Yohny Ramírez Núñez.

"Tradiciones de cresta, de capa y zapateo - Una historia de gallos, toros y caballos de paso" ha sido editado en Lima por el sello Selección Gallera, en un formato de lujo con grandes ilustraciones, informó a Efe su editor, Mario Aragón.

El editor añadió que la intención de Ramírez ha sido "resaltar las tradiciones que fueron traídas desde España, algo que ha sido muy importante, como el lenguaje y la religión, pero muy poco se está valorando en los últimos tiempos".

Torero peruano Mariano Ceballos 'El Indio' impresionó a Goya, quien en 1816 le dedicó esta obra en aguafuerte y aguatinta, de su serie Tauromaquia (1816, )

"Ahora no se resalta el aporte cultural que han tenido estas tres tradiciones", remarcó Aragón, antes de señalar que a pesar del formato de lujo del libro esperan "llegar a todos los ámbitos", aunque el público objetivo sean los aficionados y los compradores extranjeros.

"Nosotros buscamos sacar este tipo de ediciones, pero me gustaría que lleguen a todo tipo de público, Yohny Ramírez también ha publicado un libro llamado "Coplas al gallero inmortal y otras canciones", que tiene un precio muy popular", dijo.

A pesar de que el sello Selección Gallera fue creado hace menos de un año, ya tiene seis títulos y se encuentra en proceso de publicar cuatro más, entre ellos otro de Ramírez titulado "A imagen y semejanza del Perú: tradiciones y tradicionistas nacionales".

"Hasta ahora la crítica ha sido muy favorable y pronto tendremos el segundo libro, de una trilogía que publicará el autor, dedicado a estudiar las tradiciones peruanas", concluyó Aragón.

"Tradiciones de cresta, de capa y zapateo" está dividido en cuatro capítulos, el primer de ellos titulado "Tradiciones de cresta real", que ofrece un estudio sobre la "simbología del gallo" y una "crónica gallera" con datos históricos y técnicos.

Además, el autor presenta un estudio sobre la gallística en la literatura peruana, centrada en el emblemático cuento "El caballero Carmelo", de Abraham Valdelomar, y en la literatura universal, con análisis de textos de autores como Rafael Alberti y Miguel Hernández, Gabriel García Márquez o Jorge Luis Borges.

El segundo capítulo, "Tradiciones de pura sangre", estudia el "Perú taurino", la historia de la plaza de toros de Acho, las suertes del toreo y los grandes toreros que pasaron por Lima e incluso rescata a un matador peruano que "deslumbró" en España.

Se trató de Mariano Cevallos, que alcanzó fama en el primer tercio del siglo XVIII al punto que fue incorporado por el célebre pintor Francisco de Goya en dos de sus estampas de la serie "La tauromaquia", en una de las cuales aparece con la leyenda:

"Mariano Cevallos, el 'indio', matando un toro desde su caballo". En ese capítulo se comentan obras, entre muchas otras, de los españoles Federico García Lorca, Pablo Picasso, o los estadounidenses Ernest Hemingway y Raymond Carver.

El libro también ofrece un reseña sobre las peleas de toros, tradicionales en la región sureña de Arequipa.

En las "tradiciones de paso doble y zapateos", que ocupan el tercer capítulo, se desarrolla la historia del caballo de paso, evolución del andaluz llegado con los conquistadores desde España.

Acompañan los textos reproducciones de acuarelas del célebre pintor republicano Pancho Fierro, letras de canciones de Chabuca Granda y versos de autores como José Santos Chocano, José María Eguren y César Vallejo.El último capítulo ofrece una miscelánea sobre tradiciones andinas como el "Yawar fiesta" (fiesta de la sangre, en quechua), el "torito de Pucará" y hace un repaso por la historia de la hípica peruana.

domingo, 30 de junio de 2013

Chota, la incomparable

Plazas de toros del Perú

- Por: César Terán Vega

La Fiesta Brava es una pasión de multitudes en el Perú. En el apogeo del centralismo económico, social y administrativo, se decía, equivocadamente, que el “auténtico” toreo, aquel de prosapia castellana solamente se podía apreciar en nuestro legendario coso de Acho, en la Lima de los virreyes. Nada más erróneo. Cada provincia, cada remoto pueblo ya tenía sus propias ferias taurinas, generalmente vinculadas a las fiestas patronales.

Eso sí, como parte del mestizaje cultural, las culturas indígenas han ido contribuyendo con sus propios aportes al desarrollo de la tradición taurina que trajeron los españoles, empezando por el rey de la fiesta, el toro.

Plaza de toros El Vizcaíno de Chota, 27 de junio de 2013
Cierto que hasta la mitad del siglo XX casi no habían plazas monumentales, los cosos se armaban con gruesas vigas de eucalipto. Las barreras se completaban con grandes camiones. Esa costumbre hasta ahora sobrevive en varios pueblos, pero cada vez son más las ciudades andinas que cuentan con hermosas plazas construidas con todos los cánones del arte de Cúchares.

Hoy son numerosos los festejos con toros de casta nacionales y extranjeros, generalmente colombianos, y carteles de toreros franceses, españoles, portugueses y americanos que alternan con nuestras propias figuras.

Año 1901. Primeras corridas de toros en la Plaza Principal de Chota. Nótese al centro la pileta que se conserva hasta la actualidad (Foto:  Chota.org / Segundo Wilson Pérez)

Tal es el caso de Chota, histórica e ilustre provincia de Cajamarca, hasta donde llegó en los años 20 del siglo pasado, Juan Fernández Lorenzo, un torero español nacido en Zamora que se hizo llamar con el gentilicio de “El Vizcaíno” porque fue en Vizcaya donde se hizo torero.

El coleta se enamoró de un dama chotana y de toda la maravillosa naturaleza de esa tierra de agricultores, maestros, poetas y de otros destacados profesionales. Cayó enfermo de neumonía y murió en 1935, pero inculcó su pasión taurina en sus hijos. uno de los cuales donó en 1969, 300 bolsas de cemento par construir el primer anillo de un coso que nada tenga que envidiar a cualquier plaza del mundo. Al comienzo era un sueño. Mas ese anhelo encontró el respaldo de las sucesivas autoridades y del pueblo chotano y ahora vemos que esa ilusión se ha cumplido plenamente con la monumental plaza “El Vizcaìno”.

23 de junio de 1968. Colocación de la primera piedra de la Plaza de Toros El Vizcaíno (Foto:  Chota.org / Segundo Wilson Pérez)

El hermoso ruedo agigantó la afición taurina de los chotanos. Y no se crea que esa pasión era, por así decirlo, propiedad exclusiva de las principales familias de la ciudad. Hoy como antes, la mayoría de los tendidos son ocupados por campesinos agricultores y ganaderos, quienes en cada faena demuestran saber más de toros que muchos aficionados de la ciudad.

Si usted tiene la oportunidad de asistir a una corrida de toros en Chota, en la Feria de San Juan Bautista, de seguro quedará gratamente impresionado por esos llenos de bandera en los tendidos, donde “no cabe ni una aguja”, como se suele decir.


La demanda de entradas empieza con bastante anticipación. Muchos aficionados se quedan sin entrada y tienen que esperar la noche para apreciar la corrida en sus domicilios, en algún restaurante, o en la proyección en la plaza de armas, al aire libre.

Protagonistas especiales de cada tarde toros son los niños del campo y la ciudad. Las imágenes que les brinda TAUROMAQUIAS.com son elocuentes.



En Chota hay tardes de sol resplandeciente y cálido, y sobre la plaza desfilan níveos copos de nubes en un cielo azul añil maravilloso. En otras oportunidades la reverberante tarde se ensombrece con lluvias torrenciales y granizadas y las bandas de música son casi silenciadas por estremecedores truenos y fulgurantes rayos. Así y todo, nadie se mueve de su asiento ni se pierde ni un detalle de la faena y los matadores tienen que responder al reto con entrega.

Por estas y otras circunstancias, únicas en el mundo, la plaza de toros de Chota es y será incomprable.

Llueve o truene, en Chota nadie se mueve

(Mañana: Cutervo, la plaza sabia)

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