lunes, 19 de abril de 2010

Torear y otras maldades

Por Mario Vargas Llosa

La fiesta de los toros representa una forma de alimento espiritual y emotivo tan intenso y enriquecedor como un concierto de Beethoven, una comedia de Shakespeare o un poema de Vallejo

El intento de prohibir las corridas de toros en Cataluña ha repercutido en medio mundo y, a mí, me ha tenido polemizando en las últimas semanas en tres países en defensa de la fiesta ante enfurecidos detractores de la tauromaquia. La discusión más encendida tuvo lugar en la noche de Santo Domingo -una de esas noches estrelladas, de suave brisa, que desagravian al viajero de la canícula del día-, en el corazón de la Ciudad Colonial, en la terraza de un restaurante desde la que no se veía el vecino mar, pero sí se lo oía.

Alguien tocó el tema y la señora que presidía la mesa y que, hasta entonces, parecía un modelo de gentileza, inteligencia y cultura, se transformó. Temblando de indignación, comenzó a despotricar contra quienes gozan en ese indecible espectáculo de puro salvajismo, la tortura y agonía de un pobre animal, supervivencia de atrocidades como las que enardecían a las multitudes en los circos romanos y las plazas medievales donde se quemaba a los herejes. Cuando yo le aseguré que la delicada langosta de la que ella estaba dando cuenta en esos mismos momentos y con evidente fruición había sido víctima, antes de llegar a su plato y a sus papilas gustativas, de un tratamiento infinitamente más cruel que un toro de lidia en una plaza y sin tener la más mínima posibilidad de desquitarse clavándole un picotazo al perverso cocinero, creí que la dama me iba a abofetear. Pero la buena crianza prevaleció sobre su ira y me pidió pruebas y explicaciones.

"Prohibir las corridas, además de un agravio a la libertad, es también jugar a las mentiras Es una seña de identidad que no puede ser desarraigada de manera prepotente y demagógica"

Escuchó, con una sonrisita aniquiladora flotándole por los labios, que las langostas en particular, y los crustáceos en general, son zambullidos vivos en el agua hirviente, donde se van abrasando a fuego lento porque, al parecer, padeciendo este suplicio su carne se vuelve más sabrosa gracias al miedo y el dolor que experimentan. Y, sin darle tiempo a replicar, añadí que probablemente el cangrejo, que otro de los comensales de nuestra mesa degustaba feliz, había sido primero mutilado de una de sus pinzas y devuelto al mar para que la sobrante le creciera elefantiásicamente y de este modo aplacara mejor el apetito de los aficionados a semejante manjar. Jugándome la vida -porque los ojos de la dama en cuestión a estas alturas delataban intenciones homicidas- añadí unos cuantos ejemplos más de los indescriptibles suplicios a que son sometidos infinidad de animales terrestres, aéreos, fluviales y marítimos para satisfacer las fantasías golosas, indumentarias o frívolas de los seres humanos. Y rematé preguntándole si ella, consecuente con sus principios, estaría dispuesta a votar a favor de una ley que prohibiera para siempre la caza, la pesca y toda forma de utilización del reino animal que implicara sufrimiento. Es decir, a bregar por una humanidad vegetariana, frutariana y clorofílica...

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Torear/otras/maldades/elpepiopi/20100418elpepiopi_11/Tes

4 COMENTARIOS / :

Guido dijo...

Nadie mejor que MVLL para expresar, en toda su dimensión, lo que significa la fiesta para quienes tenemos la suerte de apreciar este arte único y, de paso, desenmascarar con hondura argumental y magistral ironía, las razones invocadas por los detractores de las corridas de toros,muchas de las cuales lindan con la ignorancia, la intolerancia y la hipocresía. Vargas Llosa, una vez más, demuestra su coraje para defender su verdad, aunque esta vaya en contra de lo políticamente correcto. Es un honor coincidir con él en esta dura batalla por el arte y por la libertad.

Annie dijo...

Ya parece q accederian a semejante cosa... a mi algunas veces me desespera tener q dar explicaciones del porq mi amor a la tauromaquia... o defenderme (aveces sin mucho exito) ante las acusaciones d personas q no la conocen, asi como millon de veces me han dicho q los charros son cosa de nacos (Q les pasa!!!) la prox (sé q abrá una) debatiré con esta nueva idea de volverse frutariano (aunq q tal q a las frutas, hojas y raices tambien les duele q nos las comamos?)
Gracias por su attn!
p.s. quiza solo quedaria comernos unos a los otros con el permiso de la sociedad (hipocrita) q no tolera las "villanías"...

Anónimo dijo...

Me parece una defensa inconsistente la de MVLL. No porque las maldades sean muchas, éstas dejan de serlo ¿no? ¿Acaso porque exista crueldad con los cangrejos el toreo es menos cruel? ¿Acaso es noble ser crueles porque se nos ve muy atractivos y elegantes cuando lo somos? Tratemos de evolucionar como civilización hacia lo mejor del ser humano y no nos resignemos a nuestros defectos, haciendo fiesta de ellos, propalemos espectáculos sanos como circos sin animales enjaulados y corridas sin piquetes ni espadazos. Es mi opinión.
Head

Anónimo dijo...

QUE PENA QUE SOLO OBSERVAMOS SEGÚN LOS ANTI TAURINOS AL TORO BRAVO, PORQUE ESTAS PERSONAS NO VISITAN LOS CAMALES DONDE EL GANADO SUFRE MUCHOS DÍAS SIN COMER, DESDE EL INICIO DE SU TRASLADO DE LOS LUGARES TAN ALEJADOS A LA CAPITAL, YA EN LOS CAMALES LOS MATAN DE UN PUNTILLAZO EN LA NUCA DELANTE DE OTROS ANIMALES QUE AL VER ESTOS CORRER LA MISMA SUERTE LE CAEN LAGRIMAS DE SUS OJOS, POR FAVOR CADA QUIEN CON SUS COSAS A MI GUSTA LAS CORRIDAS DE TOROS Y PUNTO ES PARTE DE NUESTRA CULTURA, AL TORO BRAVO DEJARLO DONDE ESTA EL FUE CRIADO PARA ESTE FIN, ME PREGUNTO QUE PASARÍA CON EL TORO BRAVO, SIN LLEGARÍA A PROHIBIRSE LAS CORRIDAS EN EL MUNDO, MATARLO EN LOS CAMALES EMPLEANDO MAS VIOLENCIA QUE EN LA PLAZA, YA QUE ESTE NO ES COMO EL TORO MANZO



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