A los 100 años de su nacimiento, Juan María Lara, amigo personal del diestro, ha publicado Manolete: “Yo me mando”
Manolete, el mayor espada de la historia de la tauromaquia, es el torero más literario de todos los tiempos. Al morir se publicaron 47 libros de su leyenda. En España, Francia y América hay más de 500 títulos sobre su persona y su arte, y también una antología con 1,500 poemas.
Este 2017 que se recordó el centenario de su nacimiento (Córdoba, 1917) y los 70 años de su muerte (Linares, 1947), se han reeditado sus historias y multiplicado los homenajes.
Fermín Espinoza Armillita, Domingo Ortega y 'Manolete' en Acho. 1946. (📸 Enciclopedia Temática del Perú. Tomo XVI. p. 172).
Manolete toreó en la plaza de Acho de Lima, el 12 de octubre de 1946, a un morlaco de La Viña llamado Turpial. Le cortó dos orejas y un rabo. Pero un sector del público protestó. El Califa tiró dos apéndices a los tendidos, y solo paseó una oreja por el coso taurino puesto en pie. Esa tarde le acompañaban el mexicano Carlos Arruza y Juanito Belmonte hijo.
Por aquellos días, entabló contactos con las Hermanas de la Caridad del Sanatorio Olavegoya de Jauja. Luego, desde Madrid, también les envío dos cartas. Quería morir en la conocida ciudad andina del Perú porque la tuberculosis y su impenitente cigarrillo le habían destrozado los pulmones.
Pero, vayamos al libro que hoy nos ocupa: Manolete: “Yo me mando” (Ed. Bellatera, 2017, 137 pág.) en el que Juan María Lara, amigo personal del diestro, intenta rebatir a través de apuntes y fotografías (algunas muy personales e inéditas), la insidiosa campaña de que el torero había sido manipulado por su madre doña Angustias y por conocidas personas del Opus Dei cercanas del dictador Francisco Franco.
El franquismo utilizó la prensa, radio, televisión y a los escritores adictos hasta 1975, para presentarlo como un héroe civil de la españolidad, del buen hacer humano y con todos los valores que adornaban, por entonces, a un caballero cristiano, peninsular y arrobado hijo. Las habladurías llegaron al torero y él protestó. Dijo muchas veces: “Yo me mando” y nadie más.
Nunca despreció un requerimiento amoroso ni una fiesta con licor y mujeres, desde las guapas más humildes hasta las encumbradas de alta sociedad, fueran solteras, casadas o viudas. Convivió sus cuatro años últimos años con Lupe Sino, seudónimo de una actriz de cine, ante la admiración de unos y las cruces de otros. La llevó a México, la trajo a Lima y aireó su romance por playas exclusivas de España, Francia, Portugal, los madrileños saraos y cabarets.
El Manuel Rodríguez de los últimos días, los de Lupe Sino, interpretado por Adrien Brody en la película Manolete, de Menno Meyjes (2008).
Lara dice: “Tanto su figura como su recuerdo y su obra fueron en gran medida usurpados por el establishment no solo taurino, sino también político y social de la época. Su pretendido ejemplo como persona sin tacha (entregado por completo a su profesión, sacrificado y abnegado al máximo, amantísimo hijo de su madre viuda…) fue manipulado de forma sistemática por el régimen franquista” (pág. 17).
Manuel Rodríguez 'Manolete', era un hombre muy serio, taciturno, como enfadado, pensaba retirarse después de esa corrida. Había peleado con su novia, arrastraba una encendida discrepancia con su madre porque quería casarse con Lupe Sino. Ese 29 de agosto un toro de Miura, llamado Islero de 648 kilos, lo cogió haciéndole una brecha de 30 centímetros en la ingle, le perforó la vena y la arteria femorales. Intencionadamente dio todas las ventajas al toro… el diestro quería morir. Tal vez se suicidó.
Cornada mortal de Manolete (Foto: Cano/ ABC).
(*) Ex decano de la Facultad y Educación de la Universidad Nacional del Centro del Perú ( UNCP ).
Artísticamente, la Feria San Juan Bautista fue interesante - Toreros de primer nivel - Hubo buenos toros, pero disparejos de presentación - La feria reflotó la economía de Chota. - Página taurina publicada Hoy en el diario El Comercio por PABLO J. GÓMEZ DEBARBIERI La Feria de Chota fue, artísticamente, satisfactoria, pues dos toreros de primera línea –Castella y López Simón– sustituyeron a Andrés Roca Rey, que resultó cogido el 22 de junio en Badajoz; aún sigue en reposo forzado. Tampoco pudo torear en Zamora ni en Soria...
El trapío de varios de los astados lidiados en Chota no guardó relación con la categoría de los lidiadores que actuaron en la segunda feria del Perú. Dicen que Chota exige toros con trapío; eso sería en el pasado...
Pero la fiesta acabó
Los dueños de restaurantes (Roque, Anita y Clarita, entre los más importantes) y hoteles en Chota dicen que la feria taurina es importantísima para su economía; les permite soportar el escaso movimiento turístico a lo largo del año, sin tener que cerrar sus negocios.
En el 2016, la feria representó, en conjunto para Chota, 13 millones de soles, y este año alcanzaron 16 millones, como lo explicamos la semana pasada. Aquello lo causó la expectativa por ver a Roca Rey, hoy por hoy el diestro más taquillero del mundo...
... A la actual administración municipal de Chota le queda aún un año por delante. Andrés no firmará nunca más un contrato con ellos. Si desearan salvar la feria y proteger la economía de su ciudad, la única opción que tendrían sería encargársela a un empresario privado. Dicho empresario podría también asumir la feria de Cutervo para reducir costos fijos, compartir toreros y para que no se repita, en esta ciudad, un engaño surrealista como el que se produjo este año...
Mañana, 4 de julio, el mítico Manolete cumpliría 100 años de edad
“Estoy harto de ser un anacoreta y no gozar de la vida y de lo que he ganado. La temporada es una permanente tortura. ¡Dios mío! ¿Cómo quedaré en esta corrida? ¿Me matará un toro esta tarde? ¿Volveré a ver a mi madre? ¡En octubre me retiro de todas maneras!", dijo el 'monstruo del toreo', el día que cumplía 30 años -hace exactamente 70 años- a José María Carretero, el ‘Caballero Audaz’, quien le entrevistó mientras convalecía de una cornada sufrida en su última actuación en Madrid, en la Corrida de la Beneficencia.
Faltaban solo 56 días para que muriese trágicamente en Linares, corneado por Islero de Miura y por un plasma infectado e incompatible que le aplicó su médico de confianza...
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Alejandro Montani, 'El Sol de Perú' fue el primer torero que le encargó unas fotos y quien le hizo ver que de eso debía vivir "Las mejores fotos son las que se escapan. Es como si huyesen para que las soñaras luego"
En 2014, justo antes de cumplir 102 años, el mítico fotógrafo Francisco Cano Lorenza 'Canito', fue galardonado con el Premio Nacional de Tauromaquia de España, al considerar el jurado que su trabajo es "una antología gráfica de todos los hitos y manifestaciones" de la Fiesta, así como "una fuente documental e histórica indispensable para cuantos quieran estudiar los valores culturales y humanos que integran el patrimonio del arte del toreo".
La madrugada de ayer, a los 103 años de edad, Canito ha fallecido a consecuencia de un infarto cerebral, que le ha mantenido en estado crítico los últimos tres días. Estaba internado recuperándose de una neumonía.
Alejandro Montani 'El Sol del Perú' y Manolete, principio y cumbre de la increíble carrera de Canito. (Fotos: Caretas/@Javier_Arroyo).
Dos millones de instantáneas disparadas y cientos de plazas de todas las categorías son el legado de más de 70 años consagrados a la fotografía taurina de 'Canito'. - ¿Alguna vez has salido a la calle sin una cámara?, le preguntaron un día. Respondió -Nunca, soy como los vagones que no pueden andar sin máquina.
Desde hacía 15 días, el fotógrafo se encontraba en la residencia de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de la localidad valenciana de Llíria donde recibía todo tipo de cuidados y estaba acompañado en todo momento por sus hijos: Vicente, Paco y Remedios, además de las dos hijas que tuvo en su segundo matrimonio, Isabel y Amparo. El pasado año perdió a su segunda esposa en un trágico accidente.
El secreto de su longevidad
“Comer poco y amar a muchas mujeres”. Este es el secreto que ofrecía para superar el siglo de vida. "He amado mucho, he hecho mucho el amor, he gozado mucho, muchísimo. La mejor gimnasia que existe es la de la cama".
Nacido en 1912 en el alicantino barrio de La Goteta, sus primeras experiencias profesionales fueron como torero, entre 1939 y 1943, y como boxeador , hasta que se metió en los callejones de las plazas a hacer fotos al resto de toreros e inmortalizarles con sus instantáneas.
Fue el desaparecido diestro Alejandro Montani, 'El Sol de Perú', el primero que le encargó unas veinticinco docenas de fotos y quien le hizo ver que de eso debía vivir. Montani desarrolló su carrera en las plazas de México, España, Perú y fue, junto a Raúl Acha 'Rovira' y Humberto Valle, uno de los pocos matadores peruanos que torearon en la plaza de Las Ventas de Madrid antes de Andrés Roca Rey.
Otros toreros empezaron a llamarle para que inmortalizase sus faenas, entre ellos figuras como Pepe Luis Vázquez, Manolete, los Bienvenida, los Dominguines o los Ordóñez.
A Francisco Cano, 'Canito', decano de los fotógrafos taurinos, se le recordará por haber inmortalizado con su cámara la muerte de Manolete en Linares, una imagen con la que logró su mayor éxito profesional, aunque la llevó también siempre en lo más profundo de su corazón por la pérdida de "un gran amigo".
La foto de la inmortalidad. Manolete convirtiéndose en mito al morir en Linares (ABC.es)
"Yo quería mucho a Manolete. Creo que lloré mucho menos la muerte de mi padre que la suya", reconoció 'Canito' en una entrevista con EFE con motivo de la publicación del libro de imágenes inéditas Mitos de Cano, en noviembre de 2009.
También ha sido un adelantado a su tiempo. Según relataba: “Hicimos una máquina con mi padrino Gonzalo Guerra Banderas, que me salvó la vida al refugiarme en la guerra civil. Soldamos unos lentes y nos fuimos a probarlos a la plaza de toros de Madrid. Y ahí fue el invento del zoom, que si lo llego a registrar sería archimillonario. Antes tenía que llevar tres máquinas, para corto, mediano y largo alcance y ahora sólo llevo un aparato con un zoom y te acoplas a todo”.
¿Cuáles son sus mejores fotos? -Quiso saber el periodista Antón Castro en una entrevista que le hizo... -Las que se escapan siempre son las mejores. No tengo duda. Es como si huyesen para que las soñaras luego.
Su cámara no sólo ha retratado a los grandes toreros de la época, sino a personalidades como Orson Welles, Ernest Hemingway, Sofía Loren, la emperatriz Soraya o Ava Gardner, esta última "la mujer más guapa del mundo", con quien se ponía "morado" de anís y coñac en el callejón de las plazas pero a quién nunca se atrevió a declararse, contó el fotógrafo.
Sin embargo, a pesar de haber fotografiado a estos personajes, aseguraba que su mejor fotografía es aquella que muestra los momentos posteriores a la cogida de Manolete, cuando se lo llevan a la enfermería y le taponan la herida. Aquella tarde de desgracia fue la más emocionante de su carrera, pero también el día más catastrófico de su vida, porque perdió "a un gran amigo", explicaba.
Canito y Hemingway en San Fermín.
Fue Luis Miguel Dominguín a quien se debió que aquella tarde del 29 de agosto de 1947 todo el mundo viera la cogida mortal de Manolete, fallecido en la madrugada del día siguiente, ya que le había pedido que acudiera a acompañarle a Linares (Jaén) "para terminar de cerrar un asunto".
Cano desveló también que su valor con la cámara le viene de saber, como torero, lo que se siente al estar delante de un toro, algo que le permitió sacar la foto en el momento justo. En marzo de 2008 fue homenajeado como Socio de Honor del Club Internacional Taurino de Madrid, en reconocimiento a su extensa carrera ligada al mundo del toro.
Referente de la fotografía taurina En la presentación de su libro Mitos de Cano contó que recordaba cada detalle de una larga vida dedicada a capturar con su cámara los matices del mundo del toro.Otro aspecto fundamental es la conexión directa de 'Canito' con la fiesta y su carácter jovial que le permitieron, desde el inicio de su carrera, ser considerado como parte integrante del mundo de los toros.
Francisco Cano y su archivo se han convertido en referentes imprescindibles de la historia de la fotografía taurina española. De su jubilación como fotógrafo había dicho: "No pienso dejarlo hasta que el de arriba quiera. Pero, cuando me toque, que no me haga sufrir, que me pegue una estocada y, sin puntillas, que doble". No ha sufrido Canito, ha salido por la puerta grande de la gloria, al encuentro del Sol del Perú, de Ava Gardner, de Hemingway y de Manolete.
Viene a Acho Cayetano Rivera Ordóñez, hijo de Paquirri, nieto de Antonio Ordóñez, bisnieto del Niño de la Palma
- Enlace a la sección Tauromaquia publicada esta semana por el Marqués de Valero de Palma en la revista Caretas
Una de las novedades de esta feria es la presentación en Lima de “Cayetano”, en cristiano Cayetano Rivera Ordóñez que, aparte de ser un gran torero está en el epicentro del entresijo familiar más grande que haya podido darse en la historia de dinastías toreras y primeras figuras del espectáculo, que llegan a rozar hasta a la líder de la alta sociedad española como es Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, Duquesa de Alba. ¡A ver!, por favor, préstenme un poquito de atención y estrujen su sesera antes de que necesiten comerse una tortilla de aspirinas para digerir todo lo que viene.
Antonio Cayetano Rivera Ordóñez, “Cayetano” es hijo de Francisco Rivera “Paquirri”, gran matador hijo de otro torero llamado Antonio Rivera Alvarado y de Carmen Ordóñez, hija del más grande torero del siglo XX como fue Antonio Ordóñez.
Su padre, Francisco Rivera “Paquirri” fue cogido de muerte en una localidad cordobesa llamada Pozoblanco. Pozoblanco fue el pozo negro de Paquirri. El 26 de setiembre del ’84, compartiendo cartel con el Yiyo y el Soro fue cogido por el toro Avispado de la ganadería de Sayalero y Bandrés, que le partió las venas ilíaca y safena y la arteria femoral. Expiró en la ambulancia que lo llevaba al hospital de Córdoba. Paquirri era hermano de José Rivera “Riverita”. Riverita y Paquirri empezaron toreando juntos y aunque Riverita (tío de Cayetano lógicamente) era un muy aceptable torero fue devorado en los ruedos por su propio hermano, aunque subsistió con mucha dignidad varios años más. Vayamos con los ancestros....
El cantante español Joaquín Sabina está en Lima para el concierto que brindará esta noche en el Jockey Club del Perú, último de los 29 que ha ofrecido en lo que va de este año.
Sabina no solo llegó a nuestro país para cantar. Cada vez que pisa suelo peruano aprovecha para degustar lo mejor de nuestra gastronomía y, por supuesto, el pisco peruano.
Sabina, acompañado de Serrat y Bose, viendo torear a su amigo José Tomás en el callejón de la Plaza México.
Muchos desconocen la gran afición taurina del cantautor español, que comparte con el trovador Joan Manuel Serrat y con Miguel Bosé, hijo del recordado matador Luis Miguel Dominguín. Los tres vieron juntos torear, entusiasmados, a José Tomás en el callejón de la Plaza México en noviembre de 2007.
Un viernes 1º de mayo ocurrió la trágica muerte del gran banderillero español Manolo Montoliú en la Feria de Sevilla de 1992, víctima de una terrible cornada que le partió el corazón. Reproducimos aquí el artículo que con ese triste motivo publicamos en el diario La República el 10 de mayo de ese mismo año. Aquí también podrán ver el video del infortunado trance.
Escribe César Terán Vega
Los que más se exponen son los modestos banderilleros y los peones de brega. Para unos es un accidente de trabajo, para otros es el precio de la gloria, y para los detractores de la Fiesta Brava es la manifestación de un espectáculo bárbaro e irracional
El viernes 1º de mayo el satélite nos trajo las imágenes sobrecogedoras de la cornada fatal que sufrió en la plaza de la Maestranza de Sevilla el banderillero español José Manuel Calvo Bonichón, más conocido en los ruedos como Manolo Montoliú. Esta tragedia devolvió a la actualidad ese ingrediente que hace del toreo un espectáculo tan distinto y controvertido: la muerte.
TERRORÍFICO. Preciso instante de la mortal cornada que sufrió Manolo Montoliú en la Maestranza de Sevilla. Nótese el par bien señalado un segundo antes por Manolo, "como en una peseta".
Nadie la desea, ni el público, ni el empresario, ni el ganadero, menos el torero, pero está allí, en el ruedo, como una sombra cierta.
Agazapada y acechante en los afilados pitones del toro, en el vuelo mágico de capotes y muletas, en cada lance que armonizan el hombre y la fiera, cual fino y grácil ballet de mariposas...
Desde tiempo inmemorial, ríos de sangre han corrido por los ruedos de Europa y América, pero esta cuota no siempre es entregada por el toro. Pese a la falta de una estadística americana, los entendidos estiman que, en este siglo, han muerto en las astas de un toro unos 350 toreros, en las plazas de España y en otros países en los que la tauromaquia sigue siendo una pasión de masas.
EL SORO Y JOSÉ MARI MANZANARES. Los dos maestros en llanto, cargan los restos del entrañable banderillero Montoliú.
De 300 toreros muertos en plena faena en los ruedos de España, solamente 55 fueron matadores, es decir el 18% por ciento. El resto está conformado por modestos banderilleros y peones de brega, aquellos llamados "toreros de plata" que tienen que aplacar su pasión taurina cumpliendo los roles secundarios de la fiesta.
Los duros percances que sufre un torero frente al astado son interpretados desde puntos de vista diferentes, según la reacción anímica del espectador ante una corrida de toros de lidia.
Para el torero profesional que hace de este rito formidable un medio de vida, es un accidente de trabajo aceptado de antemano por estos incomparables gladiadores.
Para quienes abrazan el toreo como una pasión y como un arte, para aquéllos que asumen en cada tarde el desafío consciente de la muerte, buscando acercarse cada vez más a la perfección y a la maestría, el encuentro con una cornada mortal no es sino el precio de la gloria.
Este carísimo precio puede saldarse en cualquier instante, aunque siempre se espera burlarlo hasta el infinito.
En cambio, para los detractores de la Fiesta, aquellos defensores de los animales o enemigos de la violencia, la muerte de un torero a consecuencia del ataque de la bestia, no es sino la expresión absurda de un espectáculo repulsivo y salvaje, impropio de una sociedad civilizada.
Paradójicamente, casi siempre los más diestros y arriesgados, aquellos elegidos que cosechan aplausos y admiración de los tendidos, son los que más se exponen a encontrar la muerte en su cotidiano desafío con el toro.
Los tratados de tauromaquia han registrado aquella paradoja, pero no es una regla; la tragedia siempre cubre de luto las más alegres plazas en forma sorpresiva, cuando menos se la espera.
MUERTE DE EL YIYO. José Cubero suspendido en el aire cuando ya la vida se le iba como un río de sangre a sus 19 años.
Allí están los destinos dispares de dos fenómenos españoles del apasionante Arte de Cúchares: el gran Joselito y el -monstruo- Belmonte.
El primero apareció como una luz que deslumbró toda una época de oro de la tauromaquia mundial a principios de siglo.
Un maestro. Su primoroso capote bordaba filigranas en la arena y el toro sumisamente parecía amoldarse a su capricho genial.
Su poderosa muleta escribía un poema en cada tarde y nadie, ni el propio Joselito, hubiera imaginado siquiera que una tarde de 1920 en la plaza Talavera de la Reina, un retinto toro -Bailaor- tendría que matarlo sin ninguna consideración.
Belmonte marcó otra época con un estilo escalofriante. A su maestría añadía un denuedo que rayaba en la imprudencia. Fue el «monstruo» que acortó distancias con el toro hasta pisar y dominar el terreno de su enemigo.
Todos le pedían que detuviera su carrera temeraria. Nadie lo decía, pero todos lo pensaban: ¿Cuándo morirá Belmonte, en qué plaza, en qué maldita tarde?
Belmonte se retiró de los ruedos invicto, como una leyenda rutilante. Su muerte fue trágica, pero nada tuvo que ver con el toreo.
Parece que mientras más se encumbra un torero en las riesgosas cimas de la gloria, más se consustancia con una suerte de existencialismo fatal.
En su porfía perfeccionista y estética acepta con estoicismo la inminencia de la muerte en cada lance.
Manuel Rodríguez, Manolete, ese otro coloso de la tauromaquia, definía así su peligroso oficio: "La única manera de trabajar es meterse entre los cuernos de los toros».
Guillermo González Luque, su mozo de espadas, refiere que el aciago 28 de agosto de 1947 en la plaza de toros de Linares, España, el gran Califa tuvo plena conciencia de que el fatídico miura Islero, que le había tocado en suerte, era un toro muy peligroso, pero que en ningún momento rehuyó el reto.
Aquella tarde negra, Manolete alternó en un cartel de lujo con Gitanillo de Triana y Luis Miguel Dominguín.
Su fiel mozo de espadas rememora así el último diálogo que sostuvo con el maestro incomparable:
- Matador, ese toro cabecea horrores, será mejor que lo mate de costado...
- Hay una sola forma de matar.
Manolete murió matando. A la hora de la verdad, ejecutando la suerte suprema. Aquella tarde había solo una forma de morir.
MUERTE DE MANOLETE. El Califa en trance de agonía camino de la enfermería de Linares. (Foto: Cano).
El ritual trágico se reprodujo el último 1º de mayo con Manolo Montoliú.
El maestro José Ortega Cano y otros entendidos que estuvieron esa tarde en la Maestranza de Sevilla afirman que Cubatista era un toro de cinco años, demasiada edad para pedirle buenas intenciones, es decir, nobleza.
"Ese toro estaba muy entero, faltó picarlo más. Además no era fácil, no lo hubiera querido para mí".
Al preguntarle su opinión sobre Montoliú como banderillero (antes fue matador) Ortega Cano dice: "Lo puro, lo natural, lo grande.., para mi era el mejor sin menospreciar a los demás".
Pero cuando se le pregunta si considera que Montoliú se confió demasiado al banderillear en todo lo alto a un bicho que no embistió, que se quedó esperando con todo su poder asesino, Ortega responde escuetamente:
"Creo que Manolo se entregó demasiado".
Muy pocas son las cornadas fatales que se recuerden en el Perú. En los años 40, el matador Guillermo Rodríguez, conocido como 'El Sargento', murió en Cusco pero no a causa de una cornada, sino a que el toro le pisó una mano y el torero contrajo el mortífero tétanos.
TRAGEDIA. Torero español José Torres cogido severamente en Lima contra las tablas y junto al burladero. Con esta foto el recordado René Pinedo ganó el Premio Internacional de Fotografía EFE 1982.
En la década del 70, el banderillero nacional José Scotto, más conocido por la afición como 'Cucaracha' sufrió una horrorosa cornada en el abdomen que difícilmente se podrá borrar de la memoria de los taurinos de Acho.
Dueño de una fortaleza increíble, Scotto pudo sobrevivir a tan terrible cornada que le comprometió varios órganos vitales.
No por eso la pasión torera ha disminuido en el espíritu indómito de este torero peruano, hace unas tres temporadas lo vimos reaparecer en el albero de Acho, ya no tenía la misma destreza que lo llevó a la fama, pero allí estaba como siempre, buscándole la cara al toro y a la muerte.
VIDEO: Muerte y homenaje a Manolo Montoliú
Video en el que se recuerda a la figura del banderillero valenciano Manolo Montoliú. Realizado en 2011 por el 19 aniversario del fallecimiento del torero en la Plaza de Sevilla.
1639 - Peruano Juan de Valencia da cátedra en España
El famoso tratadista y torero nacional Juan de Valencia afirma que "el poeta y el toreador nacen y no se hacen".
Además de su notoriedad en la historia de la preceptiva taurina, Juan de Valencia pasó a la historia como el primer diestro que el Perú envía a España, siendo también uno de los más famosos rejoneadores de la época. Nació en Lima en 1605.
1930 - Debut del Diamante de Borox en Barcelona
Cuando declina 1930, el 26 de octubre, se presenta Domingo Ortega, un novillero con aires rústicos que asombra con su toreo reposado. Repite los días 2, 9 y 16 de noviembre y pasa de la nada a figura indiscutible.
1946 - Cartel histórico en Lima
Por única vez coinciden en un cartel, en Acho concretamente, Fermín Espinoza Armillita, Domingo Ortega y Manuel Rodríguez Manolete que lidian un encierro del hierro peruano de Huando. La expectativa fue general y hubo un lleno absoluto en los tendidos.
CARTEL ÚNICO.Armillita, Domingo Ortega y Manolete en la Plaza de Acho. 1946.
2003 - Novillero Miguel Ángel Perera debuta en Acho
Alternando con Javier Solís y Juan Carlos Cubas, frente a novillos lambayecanos de Montenegro, un tal Perera de 18 años pisó por primera vez el albero de Acho. Al año siguiente regresó como matador y ganó el Escapulario de Oro del Señor de los Milagros.
- Estreno mundial será el próximo año - Vea el tráiler de la película
Los enemigos de la fiesta de los toros le han declarado la guerra a la actriz Penélope Cruz y al ganador del Oscar, Adrien Brody (El Pianista), por haber coprotagonizado la película Manolete, que recrea parte de la vida del mítico torero que murió corneado a los 30 años cuando estaba en la cúspide de su fama.
El filme trata del romance que el célebre Manuel Rodríguez tuvo con la voluptuosa actriz izquierdista Lupe Sino, poco antes de morir en la plaza de toros de Linares, en Jaén, el 28 de agosto de 1947.
Los realizadores de Manolete, una producción anglo-española de 21 millones de euros que se exhibirá el año próximo, afirman que ninguno de sus actores manifiesta su aprobación a las corridas de toros solo por participar de la película, sino que simplemente se interesaron en interpretar los papeles de una historia tan intensa.
Sin embargo, los lobbys de antitaurinos intolerantes pretenden que no se ruede ni exhiba absolutamente nada relacionado con el arte de las corridas de toros y han desatado una feroz campaña contra la pareja, especialmente dirigida contra Penélope Cruz porque en el pasado ella se opuso a las corridas. Como si las personas no tuvieran derecho a cambiar de opinión.
Andrés Vicente Gómez, el productor de la película dirigida por Menno Meyjes, afirma que el filme no defiende a las corridas de toros: "Esta es una película sobre una historia de amor. En ella no se ve nada de sangre. Hay una escena de una corrida de toros, pero en ella no se ve sufrir a los animales y de ninguna manera se ha hecho sufrir a los toros durante el rodaje" declaró a The Sunday Telegraph.
"Penélope tomó el papel porque ella piensa que se trata de una gran película", dijo Gómez y agregó que hay una similitud con el filme Million Dollar Baby, en el que la actriz Hilary Swank hizo el papel de una boxeadora porque le gustaba el papel, no porque ella aprobara el boxeo.
Jordi Casamitjana, vocero de uno de los grupos europeos más radicales en contra de los toros, dijo: "En la película se ve al torero como el bueno y a Franco y a los fascistas como los chicos malos, así que inevitablemente hará un héroe de un hombre que tortura a los animales. Incluso si no vemos ningún sufrimiento, los toros aparecerán como algo bueno".
Casamitjana puede sentarse a esperar películas en las que Franco y los fascistas sean los chicos buenos, pero no puede pretender censurar una obra cualquiera solo porque tiene miedo de que al verla el público se forme una buena opinión de lo que a él le parece malo.
Como cada vez que se intenta censurar una película, el barullo no hace más que aumentar la expectativa por el estreno mundial. En Lima, se espera con interés ver en la pantalla grande la historia de uno de los toreros fundadores del al Feria Taurina del Señor de los Milagros.
DETRÁS DE CÁMARAS. Adrien Brody firma autógrafos en un intermedio de la filmación. (Foto: Uxio Noceda).
El hijo de Francisco Rivera Paquirri también participó del filme trasmitiéndole los fundamentos de su arte a Adrien Brody y apareciendo en un pequeño papel en el que representa a un miembro de la cuadrilla del torero cordobés.