domingo, 6 de noviembre de 2016

Roca Rey: “Soy feliz siendo y sintiéndome torero”


"Uno siente miedo y otras sensaciones, pero es capaz de afrontarlas y volcarlas a su favor para sobreponerse a la adversidad"

DALMA CALDERÓN /Cocktail.pe

Luego de un tiempo de rehabilitación, debido a las lesiones sufridas en España, Andrés Roca Rey vuelve al ruedo en la mítica Plaza de Acho. Conversamos con él sobre la siempre polémica tauromaquia y de su destreza como diestro.

Noviembre y diciembre, época taurina. Meses en los que activistas antitaurinos indignados intensifican sus protestas. Comprensible, no todos conciben la tauromaquia como un arte. Desde tiempos inmemorables las corridas de toros han generado polémica. Lo que para unos es crueldad y ensañamiento contra animales, para otros –sus actores directos- es una disciplina cuya práctica pone en evidencia la destreza del torero.

Sin embargo, el fin supremo de este texto no es explayarse en posturas extremas respecto al tema, pues como me propone el principal y más joven exponente de la tauromaquia en nuestro país, Andrés Roca Rey, no es bueno entrar en una dinámica de ataques. El respeto, principio básico, debe estar por encima de todo esto.

Andrés Roca Rey de regreso a Acho (Foto: J.V.A.V.) 
Por estos días, la plaza de toros más antigua de América está de aniversario. Dos siglos y medio de tradiciones y corridas en el mismo ruedo: Acho. La Feria del Señor de los Milagros del 2016, que inició el 30 de octubre propone la celebración como uno de los más grandes espectáculos de los últimos tiempos. Por ello, una de las participaciones y reapariciones más esperadas es la de Andrés Roca Rey quien estará en un mano a mano con el español Julián López “El Juli” frente a reses de Garcigrande.

El camino, como cualquier profesión u oficio en la vida, implica peligros de alto calibre. “No entendería mi vida sin ser torero. Es mi forma de vida y soy feliz siendo y sintiéndome torero”, me asegura el joven matador, Roca Rey, quien a sus 19 años pasó unos días en Estados Unidos sometido a un programa de rehabilitación intensivo por las últimas cogidas que recibió en agosto.

Para Andrés, tener la capacidad de evolucionar a diario es el gancho para alcanzar lo que se proponga y llegar a los espacios taurinos que le falta conquistar. Su retorno a la plaza de Acho este 6 de noviembre, marca una jornada especial y emotiva tras sus graves cogidas en Málaga y Palencia.

Llegado el momento de lidiar con el mamífero suelen presentarse situaciones en las que la reacción, inmediata y pertinente, del torero permite manejar la circunstancia. El novillero cuenta que los días previos a una presentación, los entrenamientos suelen ser intensos, pues es muy duro estar delante de un toro.

Ello implica estar apto físicamente para tener un rendimiento óptimo. No obstante, la parte mental debe de estar más fortalecida aún. Andrés hace hincapié en que su profesión es una de las más arriesgadas del mundo y es la vida del torero la que está en juego en todo momento. “Existen situaciones en las que debes de responder delante del toro más allá del dolor físico, y para ello la mente debe de estar muy bien entrenada, y sobre todo sacar de adentro la raza y la ambición. Los días de corrida descanso en la habitación del hotel hasta la hora de vestirme y salir para la plaza”, manifiesta Roca Rey.

Roca Rey triunfante en la plaza Las Ventas de Madrid, Catedral del toreo mundial (Foto: Cocktail.pe)
Este espectáculo, cuyo tiempo de origen sigue siendo incierto, se vive de formas diferentes y únicas en cada lugar en que se presenta. Andrés piensa que cada plaza, en el viejo continente o en América, tiene un espíritu distinto ya sea por la gente o por las costumbres, “cada una tiene sus peculiaridades y los toreros tenemos que disfrutar de todos los lugares donde vamos a torear y además emocionar al público que paga por vernos”, sostiene el matador, quien considera al toreo como una liturgia, una experiencia casi religiosa.

Su procedencia y referentes son su familia, para ser exactos su hermano mayor. “Siempre tuve una especial admiración a mi hermano Fernando, matador de toros, porque con él empecé a entrenar cuando era chiquito y seguí sus pasos en este mundo tan bonito. Aunque siempre trato de fijarme en todos los maestros y profesionales del toro ya que ellos te aportan detalles, ideas y fundamentos que uno luego debe de ser capaz de adaptar a su propia concepción del toreo”, expresa.

Imagino que, la primera sensación generada por el encuentro con un toro, ha de ser difícil de explicar. Andrés recibió su primera becerra a los siete años. Fue un ganadero amigo de la familia quien le regaló esta cría para que celebrara su cumpleaños. “Guardo muy buenos recuerdos de aquel día, porque fue el primer sueño cumplido.”, añade.

Como cada pasión en la vida, para Andrés esta profesión es algo del día a día, tarde a tarde, cada faena lo curte y le aporta algo especial que marca su vida de alguna manera, por ello es que no puede establecer qué corrida le trae un recuerdo concreto. Momentos buenos y malos hay en todas los ruedos. “Podría decirte que las tardes de los percances, pero hasta esas tardes que dejan cicatrices en la piel te aportan cosas positivas. Efectivamente uno siente miedo, responsabilidad y otras sensaciones, pero al final uno es capaz de volcarlas a su favor y afrontarlas para sobreponerse a la adversidad”, expresa Roca Rey y, con capa en mano, finaliza con una breve reflexión: De esto se trata la vida y también la tauromaquia, sobreponerse a las adversidades que surgen en el ruedo y en la vida.

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