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viernes, 29 de diciembre de 2017

Lo que se permite, se repite. Tercera corrida de Cali 2017


OPINIÓN

Javier Enrique Baquero Pardo/ EL TIEMPO. Decían las abuelas que lo que se permite, se repite y en Cañaveralejo se reiteró la veracidad de los argumentos de las de antaño. Una vez más un ganadero hizo lo que quiso, trajo lo que le pareció o lo que le alcanzo.

Y entonces me pregunto hasta cuándo el que paga podrá exigir, podrá pedir y recibir lo ordenado, hasta cuándo el que pone el dinero pondrá las condiciones. No puede ser que sigamos sometiéndonos a los pareceres, exigencias, caprichos o lineamientos de alguno.

Porque si no hay en la vitrina suficiente producto para vender, el tendero se sigue ofreciendo lo inexistente, toma pedidos y vende.


La verdad lo digo sin ningún tipo de sesgo, pero esas acciones que se “permiten y se repiten” nos hacen daño, daño de ese que nunca se podrá resarcir, construir es difícil pero derrumbar es fácil y se logra sin mayores esfuerzos, entonces porque no oír a las que saben, a las sabias abuelas.

Como dirían un taurino de vieja data “es mejor ser breve, que mal hallado”. Hay queda solo una pregunta, hasta cuándo?

Lo Bueno, Lo Malo y Lo Feo de la tercera 

LO BUENO
-El sol resplandeciente que ilumino el ruedo caleño.

-La presentación del 1 y 4

-Los toros lidiados en 1° y 4°

-El tercio de capa de Guillermo Valencia al de su alternativa.

-El inicio de faena, de Valencia. En toda la boca de riego del albero.

-Las tandas ceñidas y mandonas de Valencia.

-Los cites de largo al de Las Ventas.

-La faena fue coherente con el oponente. Una oreja hubiese sido justa.

-El público con justa razón protestó la presencia del segundo de la tarde, un impresentable barbilampiño que llegó a la plaza sin argumento alguno.

-El gesto del público al ovacionar a Manzanares por sacar agua de un pozo seco, tapando las insuficiencias del astado.

-Las verónicas de Manzanares en el 4 de la tarde.

-La pica del cuarto de la tarde, empujó con riñones.

-El temple de la faena de Manzanares al cuarto. Suavidad en la pañosa.

-El segundo encuentro de Manzanares con la tizona, en cuarto del festejo.

-La ovación a Manzanares tras el arrastre del cuarto.

-La espada de Cayetano al quinto. Certera.

-El desempeño de Guillermo Valencia, con vistosidad y textos para el papel de nuevo matador. Su oponente duro muy poco y fue sobrepaso rápidamente por el caucano.

LO MALO
-La baja entrada. Apenas un cuarto del cemento se cubrió con el colorido de los asistentes.

-No pudimos ver la edad de los toros, ni en la planilla previa, ni en las tablillas.

-Con tan solo una oreja había sido justo el premio a Valencia, El palco fue largo en emoción.

-La presencia del segundo ejemplar de la tarde, cuesta arriba, cari avacado, jovenzuelo, imberbe por
no decir lo menos, y eso que no sabemos en qué fecha nació, las evidencias no muestran mucho de ello. El ganadero manifestó en su trasmisión radial que tenía poco trapío cuando el presidente sacó el pañuelo para cambiar el ejemplar sin motivo alguno.

-La decisión del palco de usía que sin valoración o justificación alguna cambió al segundo de la tarde, el fenotipo del toro no es un defecto, es lo que el ganadero mando y lo que la empresa recibió en el desembarque. El toro tiene que parecer toro, andar como toro y demostrar que es toro.

-El que salió en remplazo del segundo fue otro con poca apariencia.

-El comportamiento del segundo, sin embargo se vio menos malo por lo que le tapo Manzanares.

-El comportamiento del tercero, uno poco bravo al que Cayetano también le tapo mucho de lo inexistente.

-Los fallos con la puntilla en el cuarto.

-La presentación del quinto, bonito el fresco astado.

-La presentación del sexto.

LO FEO
-La entrega de poncho en el ruedo al torero, fotos y publicidad en el lugar equivocado.

-La pica en sitio irregular del segundo de la tarde.

-El segundo de la tarde.

-El segundo bis de la tarde, más que feo sin cara de barón.

-El retorno del 2 a los corrales.

-El segundo de la corrida.

-El corte de la corrida con una muestra ecuestre a destiempo.

-Una voltereta que el cuarto le propino a manzanares, izándolo por los aires.

-La falta de temple de Cayetano en el quinto.

Lo Que No Se Vio en la tercera
-El sorteo se realizó casi sobre la una de la tarde, porque? Hombre pues llegó la “temperatura”, ayer se lidió la primera corrida de César Rincón, y por aquellas cosas de la vida ya no lo esperábamos, por algo el sorteo tenía que ser largo, por si o por no, pero se tenía que demorar.

-Vivimos un pequeño altercado entre el subalterno El Piña y el asesor presidencial Humberto Botero, el tema, porque se apuntillo por parte del hombre de plata a un toro que aún no tenía por qué serlo.
Bueno digamos que en declaraciones del ganadero Rincón a la emisora Red Sonora manifestó que él había traído a la plaza dos encierros y que con eso él cumplía. Nos quedan dudas. Si vendió dos corridas, debieron llegar a los corrales 14 toros, todos que cumplieran con lo que estipula la Ley taurina. Por lo menos eso fue lo que aprendimos hace algunos años. El sorteo se retrasó, dicen algunos porque no todos los toros tenían el peso y en fin la cosa se complicó porque incluyeron otro toro que no estaba inicialmente reseñado, entiéndase separado para esta corrida. La empresa hizo “un pedido de compra y el vendedor entregó dentro del despacho un producto que no se había pedido”, creo que así se entiende mejor. En fin no se entienden los argumentos, pero nadie aclara lo dicho por el señor Rincón.

-Por aquellas cosas del retrasó en el sorteo, la planilla de la rifa no pudo ser entregada a tiempo y cuando la conocimos no figuraban las fechas de nacimiento, cosa rara, pero era de esperar, pese a que la ley ordena se publiquen las fechas del parto, bueno solo nos preguntamos porque?
Menos de medio aforo efectivo en los tendidos.

-Los diestros lucieron ternos hermosos. José María Manzanares: Seda pizarra con adornos en luto, Cayetano Rivera: Seda gris tenue adornada con hilos negros, Guillermo Valencia: Seda azul celeste con detalles en oro y blanco. Todos con bicornio.
El de la alternativa de Guillermo Valencia salió flojo de remos y un poco distraído, luego fue mejor.
Prisas con la capa del toricantano.

-A las 4.20 llegó la hora de tener un nuevo matador en Colombia.
Guillermo Valencia construyó una faena con mesura y conocimiento. Faena organizada y con pundonor, la espada delantera fue el único fallo. El palco dejó caer dos pañuelos, cuando con uno solo se hubiese podido batir el triunfo del nuevo matador.

-Al salir el segundo de la tarde, hubo pitos y protestas, gritos de pícaro, incluso el mismo ganadero dijo que “el toro no tenía el trapío suficiente” y si eso dice el que los vendió entonces no hay nada más que agregar al comentario.

-El palco sacó el pañuelo verde ordenando el cambio del astado luego de la protesta, por bajar la temperatura de la bronca o por no comprometer las ejecutorias de manzanares con uno que no tendría por qué estar en esta plaza. En fin fue potestativo y no normativo el proceder del palco.
Manzanares construyó una faena con uno que no tenía de dónde.

-El público obligo a salir al tercio a manzanares para ovacionarlo por lo hecho con las estériles embestidas del segundo de la tarde.

-Cayetano también bailó con una fea. El público valoro al torero y pito al astado.

-Manzanares delineo una faena importante por el temple, con la mano baja y con recorrido.

-En quinto lugar salió otro de estampa mocosa.

-La faena fue cubierta por tandas con altibajos, algunas faltas de más temple y mando. Remató con estocada limpia y certera para recoger una oreja.

-Para el cierre otro mermado de apariencia, al que Valencia con deseos le ejecutó una faena más de ganas que de fondo.

sábado, 16 de enero de 2016

Andrés Roca Rey: Saber lo que quieres y para qué lo quieres es la clave del éxito en todas las profesiones


Entrevista al matador peruano que triunfa en todas las plazas publicada en el diario El Tiempo

FELIPE MOTOA FRANCO/EL TIEMPO. Cornadas en la ingle, los gemelos, el muslo y la pierna. Con 19 años, estas son las marcas que definen el cuerpo de Andrés Roca Rey como el de un matador de toros.

Nacido en el barrio Miraflores (Lima, Perú) en 1996, en el 2015 y lo que va del 2016 se proyecta como la principal figura emergente del mundo taurino: de España a Francia y de Perú a México, pasando por Colombia, no ha visitado un país sin dejar de abrir al menos una puerta grande.

El primero de junio del 2014, debutó como novillero con picadores, en una corrida celebrada en Captieux (Francia). Aquel día “me impresioné fuerte al ver el volumen de los novillos, pues pasaba de torear con becerros, prácticamente, y la diferencia de tamaños era grande. Los franceses, cuando salió el novillo, exclamaron ‘uuuuuhhhh’, y lo mismo hice yo, porque su cabeza era bien grande. Pero después lo disfruté muchísimo y corté tres orejas”, recuerda el limeño.

El viernes en la mañana, el muchacho que supo salir en hombros, como novillero, de las plazas españolas de Las Ventas (Madrid), Real Maestranza (Sevilla), Valencia, Pamplona, Bilbao y otras tantas de primera categoría (en el 2014 y el 2015), esperaba la tarde de este sábado, cuando lidiará dos toros de Mondoñedo en la plaza de toros Marruecos (Puente Piedra, sabana de Bogotá).

“Creo que fue algo muy malo que cerraran la plaza de toros de Bogotá, porque la fiesta brava es del pueblo. Aunque nunca he estado en La Santamaría, sé que la mayoría de las veces que había corrida se llenaba. Bogotá es una ciudad con mucha afición taurina y por eso sé que la volverán a abrir”, comenta.

Es un joven tranquilo. Goza del campo o la ciudad, según se le den las cosas. En una finca de Puente Piedra, habla con los periodistas, mientras les da de comer zanahorias a un trío de caballos. Sonríe y les acaricia las crines, sin dejar de responder a las preguntas.

Tras los rotundos éxitos con los novillos, recibir la alternativa como matador era inevitable. En Nîmes (Francia), lo invitaron a tomarla el 19 de septiembre del 2015. Con los maestros Enrique Ponce (padrino) y Juan Bautista (testigo), mató sus primeros toros.

La suerte, tan variable en su oficio, estuvo ahí: abrió su primera puerta grande en las ligas mayores de la tauromaquia: cortó dos orejas en un plaza que también le dio la alternativa (1998) a una de las figuras que lo animaron a seguir el camino de la muleta, Julián López el ‘Juli’.

De ahí en adelante, triunfos, sobre todo en América: ganador del Escapulario de Oro a mejor faena en la Feria de Acho (Lima, noviembre del 2015), mejor faena en la Feria Taurina de Cali (diciembre del 2015), puerta grande e indulto en la Feria de Manizales (enero del 2016), puerta grande en la Feria de Duitama (el fin de semana pasado).

Tras lidiar en Puente Piedra, toreará en México. Luego regresará a Colombia para estar en Medellín (6 de febrero próximo), y en adelante buscará sus metas en la gran temporada europea: unas 50 corridas, si un toro no lo impide.

Antes de la corrida de este sábado, habló de sus orígenes, del arte en el que se juega la vida y de cómo hizo para ponerse en la mira del mundo taurino que hoy lo aclama.

¿Qué lo decidió a tomar el camino de los toros?
Es una decisión que llegó desde chiquito: a los 6 años me llevaron a la plaza de toros de Acho (Lima), y de entrada me gustó. Me impactaba cómo los toreros iban tan bien vestidos y peinados, y luego cómo salían de la plaza. Cuando regresaba a casa me vestía muy bien para jugar a los toros. Regaba el jardín para que hubiera barro, y trataba de ensuciarme para quedar como los toreros.

¿Recuerda algún matador que lo cautivara?
César Jiménez (español), que fue a Lima y causó una impresión tremenda, una revolución. También me gustó muchísimo el maestro Julián López el ‘Juli’. En ese tiempo yo no sabía de toros, ni la técnica, sino que me fijaba en cosas naturales, como lo hace un niño, como las volteretas que daban por las embestidas de los toros.

Y los primeros lances con técnica, ¿cuándo fueron?
Siempre tuve una mantita que parecía un capote: me la hicieron justamente para que jugara a los toros. La hizo mi hermano Fernando (también matador). En ese tiempo él era novillero, recién empezaba, y yo lo acompañaba a la escuela taurina y a las primeras novilladas.

Por él también me metí más. Luego le dije a mi papá que quería aprender. Él vio que yo no sabía cómo se toreaba, entonces me llevó al maestro Luis Miguel Rubio, el mismo que le enseñó a mi hermano. Dos o tres veces por semana, iba a mi casa y entrenábamos en el parque Reducto (del barrio Miraflores): ahí aprendí cómo se cogía el capote.

¿Cómo fue su primer enfrentamiento con un animal bravo?
Empecé a entrenar, y luego molestaba a un ganadero, amigo de mi padre, que se llama Rafael Puga (matador retirado, peruano): le decía que cuándo me iba a echar una res de su ganadería. Un día me preguntó por mi cumpleaños, le dije que el 21 de octubre, y me respondió que ese día me iba a echar una vaquita brava para que la toreara.

Así fue, me pusieron una vaquita muy chiquita, en medio de una fiesta en el campo. Cuando intenté tirarle un capotazo, salí de para arriba, me cogió y di una voltereta: ahí mismo me paré, porque había visto muchas películas en las que los toreros se paraban enfadados; entonces yo, con las ideas de las películas que veía, traté de hacer lo mismo. Era imitando a los toreros, pero viéndolo hoy, creo que eso es lo más natural que he hecho. Esto fue para mi cumpleaños número 7, en el 2003.

Andrés Roca Rey cuando se anunciaba como El Andi en Acho 2007 (Foto: Rafael Morán La Rosa).
Pasaron los años, se formó como novillero y fue a la escuela La Recua (España), del maestro retirado José Antonio Campuzano. Se venía el éxito.
Sí, y llegó una fecha clave: el 19 de abril del año pasado, cuando abrí la puerta grande de Las Ventas (Madrid), como novillero. Esa novillada me impulsó para torear en otras plazas y triunfar. Para llegar allí hubo otros momentos claves, en distintas plazas, entrenamientos, viendo el toro y la vida de una manera diferente. Creo que la filosofía de vida influye mucho: saber lo que quieres y para qué lo quieres, esa es la clave del éxito en esta y en todas las profesiones.

¿Qué siente ahora frente a los toros que lidia?
Siempre se le tiene respeto al toro, así sea un becerro. Es el que más te ayuda o menos te ayuda (según sus cualidades y calidades). Los toreros son conscientes de que se están jugando la vida y puede llegar la muerte. La muerte es algo que nadie conoce, y a lo desconocido el ser humano le tiene pánico. Entonces uno se para en la arena y expresa su verdad.

¿Es una carga tener que llevar a cuestas la lucha para que la fiesta brava prevalezca, por encima de los detractores?
Uno siempre busca esa responsabilidad, estar bien para llevar más gente a ver los toros. Uno trata de que cada día vayan doscientas, quinientas personas más a la plaza, o una masa completa. Es una responsabilidad grande, aparte de la primera, que es jugarse la vida.

Creo que toreros, empresarios y ganaderos debemos ayudar a que más gente vaya a la plaza y pueda ser feliz en ella. En Manizales, por ejemplo, vi mucha cara joven en los tendidos: es porque les vendieron un abono especial con buen precio. Además, los matadores debemos acercarnos más a la afición.

Ha sufrido cuatro cornadas. ¿Por qué regresa después de esas heridas?
Es algo que asumes desde que te metes en esta profesión. Depende también de las circunstancias y de la gravedad de la cornada, pues puede que te permita seguir o no. Uno en el ruedo piensa mucho, y cuando no lo haces arrollas la razón, o surge algo mejor que todo lo que has hecho antes.

¿Percibe diferencias entre torear en América y Europa?
Los públicos son distintos en cada país, según su tradición y lo que aprende cada chico. Lo que es verdad es que ante las sensaciones y el arte, cualquier público reacciona. Porque el mundo del toro es arte: cuando uno se para en la arena, expresa toda su verdad, de manera que entre el toro y el torero hay una compenetración.

Después de conseguir los máximos trofeos como novillero, ¿con qué sueña?
Más que soñar, soy una persona de metas. La primera es ser feliz en mi profesión, aparte de triunfar. Y tengo un par de metas más…

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