martes, 12 de agosto de 2014

RECUERDOS. Mikulak, el tentador de La Pauca


Por Rafael Morán La Rosa

Recuerdo a Miguel Mikulak de cuando era tentador oficial de la legendaria ganaderia La Pauca por más de una década desde 1973.

Para las tientas, en los setenta y ochenta, viajábamos cada mes de junio a Cajamarca con el ingeniero Bartolomé Puiggrós Planas, que calificaba a las becerras y los machos; Mikulak, quien con su destreza sabía dosificar en la pica a cada bravo; Félix Rivera, el mejor peón de brega que he conocido, quien paraba a las vacas; el matador José Antonio Rodríguez, y el novillero Graciano Marchan 'Canito'. A nosotros se sumaban algunos invitados cada año, como el ahora famoso pintor taurino Humberto Parra, el picador Carlos Tapia y el matador Pepe Cruz.

CON MIKULAK. Abajo: Rafael Morán, el coleador de la tienta, Félix Rivera, Bartolomé Puiggrós, Graciano Marchán 'Canito', Humberto Parra 'Campuzano', Carlos Tapia, Pepe Cruz y José Antonio Rodríguez. Arriba nos acompañan los arrieros
La Pauca, divisa encarnada y negra, fue considerada en su momento la ganadería más grande de Sudamérica. Fundada en 1949 por Rafael Puga Estrada con 46 vacas de Yéncala y el semental mexicano Pancho Villa de La Punta, tenía siete puntas de ganado: El Pinar, Jaral del Monte, Peña Parda, San Francisco, La Punta, Yéncala y Viñatero.

La dehesa fue expropiada en 1973 por la Reforma Agraria y se le adjudicó a la Sociedad Agrícola de Interés Social-SAIS La Pauca, que se la encargó a Puiggrós Planas.

Durante los cuatro días que duraba la tienta, se soltaban un promedio de 300 vacas y 50 machos. Ahí fue que pude admirar la fortaleza y la clase de Miguel Mikulak cuando citaba a las becerras a contraquerencia, de lejos y dando el pecho en una y hasta 14 veces que iban al caballo. Imagínense, ¡el era el único picador!. Nunca se rajó.

En 1982 se parcelaron las cooperativas y Puiggrós junto a Manuel Moya adquirieron el hierro, divisa y lo poco que quedó de ganado bravo trasladándose al fundo La Masía en Vegueta, Huaura (Lima). La crisis, el terrorismo, invasiones y posteriores malas administraciones harían luego que la Pauca se desintegrara en 1990.

INOLVIDABLES CABALGATAS: Morán, Rodríguez, Rivera y Mikulak 
Recuerdo de Miguel cuando en el Tambo, el paraje cajamarquino donde nos esperaban los caballos para ir a la Pauca sus ojos le billaban de alegría al montar el caballo. Así, juntos íbamos contándonos chistes y bromas de todo calibre junto a Félix a quien le decía Brujo.

Recuerdo también, cuando llegaba a la ganadería, la alegría con la que lo recibían los trabajadores. Compartía en las noches largas tertulias con los arrieros, a quienes les obsequiaba cajetillas de cigarros, y a sus hijos, que toreaban algún becerro bravo perdido que se había metido a la cocina, les regalaba chocolates.

TOREROS NATOS. Uno de los niños de La Pauca. Mikulak les llevaba chocolates
Ahora estarás Miguel, junto a Bartolo, como le llamabas al ingeniero Puigrrós y al Brujo Félix recordando las tientas de La Pauca.

¡Hasta siempre amigo y maestro!

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