lunes, 11 de diciembre de 2017

Acho 1943, dos años antes de la remodelación de la plaza


ACHO, 1943. Lima. Dos años antes de la remodelación del histórico coso. Es día de corrida en verano y el río Rímac viene cargado. Hay una treintena de automóviles en el estacionamiento. Quedan vestigios del templador central donde se refugiaban los toreros que no podían alcanzar las tablas ya que, con 90 metros de diámetro, era la plaza más extensa del mundo (el año 45 se redujo a 60 metros).

A la altura del palco presidencial, que se distingue por el techo elevado, culminaba la vía principal por la que llegaban los aficionados cruzando el puente de fierro Balta (hoy cortado por la avenida de Evitamiento). No hay avenida Abancay y a sombra se podía acceder a través de callejones, entre solares. A los tendidos se entraba desde arriba por medio de escaleras externas similares a las dos que aún se usan para subir a los palcos de sombra.

- Foto aérea compartida por Daniel Arana en Facebook.

Se dice que antiguamente, cuando la plaza estaba repleta, los que alcanzaban la fila más alta simplemente se dejaban caer sobre el gentío e iban dando tumbos hasta encontrar un hueco donde pararse.

A los cuartos que se ubicaban a la altura de la arena, detrás del callejón, se accedía por donde hoy están las puertas de los tendidos. Otra hilera de automóviles esperan a un costado de una cancha de fútbol, el nuevo espectáculo de masas con el que alternan los toros en el Perú desde hace un siglo.

ACHO, 1943. Lima. Dos años antes de la remodelación de la plaza. Es día de corrida en verano y el río Rímac viene...
Publicado por Tauromaquias en Lunes, 11 de diciembre de 2017

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