jueves, 7 de enero de 2016

Video de la muerte de Paquirri por cogida de toro


Imágenes de las cornadas fatales de El Yiyo, Montoliú y Pepe Cáceres

Cuatro tragedias que nos recuerdan que el toro bravo no es un animal indefenso, la muerte espera agazapada y acechante en sus afiladas astas, entre el vuelo mágico de capotes y muletas, en cada lance que armonizan el hombre y la fiera, cual fino y grácil ballet de mariposas...

Videos de las cogidas


FRANCISCO RIVERA 'PAQUIRRI' (Zahara de los Atunes, Cádiz, 1948). El 26 de septiembre de 1984, compartía cartel con El Yiyo y El Soro en Pozoblanco, municipio cordobés. Durante el tercio de varas, el toro llamado Avispado, de la ganadería de Sayalero y Bandrés, le corneó profundamente entre la cadera y la ingle derechas.
Con la intención de zafarse, el torero se agarró de la cabeza del animal durante algunos segundos que se hicieron eternos mientras el astado le destrozaba venas, arterias, nervios y músculos, causándole gran hemorragia.
En la enfermería se mostró muy sereno y, como si hablara de otra persona le dijo con claridad al médico Eliseo Morán: «Doctor, yo quiero hablar con usted o no me voy a quedar tranquilo. La cornada es fuerte. Tiene al menos dos trayectorias, una para acá y otra para allá. Abra todo lo que tenga que abrir, lo demás está en sus manos...». Finalmente, se decidió que la enfermería de la plaza no contaba con lo necesario para una intervención mayor y se dispuso su traslado a Córdoba. Fue un calvario. Luego de recorrer 70 kilómetros, más de hora y media de viaje, por una carretera tortuosa, falleció a la entrada del Hospital Militar a los 36 años de edad.

JOSÉ CUBERO 'YIYO'. Nació en Francia en 1964, pero siempre se consideró madrileño. El 30 de agosto de 1985, solo 11 meses después de haber toreado con Paquirri y presenciar su cornada mortal en Pozoblanco, sustituía por lesión a Curro Romero en la plaza de Colmenar Viejo, Madrid.
Luego de colocarle un espadazo entero al último toro de la tarde, Burlero, de Marcos Núñez, este le embistió y lo echó por tierra. Se escapó el torero rodando al tiempo que llegaban los capotes en auxilio, pero el animal fue por él, que había quedado boca abajo protegiéndose la cabeza. El pitón entró por un costado del tórax elevándolo con el corazón partido y los pies suspendidos en el aire a unos centímetros de la arena. El toro le soltó y fue a morir sin puntilla. El Yiyo quedó en pie y alcanzó rápidamente la tablas del ruedo donde se desplomó y fue recibido en los brazos de su banderillero de confianza al que le dijo: "Pali, este toro me ha matao", falleciendo en el acto. Le concedieron las dos orejas que nadie paseó porque todos estaban llorando a la puerta de la enfermería. Tenía 21 años.

PEPE CÁCERES. Nació en Colombia, en 1935. A las 4 y 12 de la tarde del 20 de agosto de 1987, el creador de la cacerina toreaba en Sogamoso, Boyacá, cuando se disponía a entrar a matar al toro Monín, del hierro de San Esteban de Ovejas. De pronto, el astado se le arrancó y lo aprisionó contra el burladero de matadores, haciéndole una cornada en el pecho que le rompió las costillas y le atravesó el pulmón por lo cual falleció después de permanecer 27 días en el hospital. Contaba ya con 52 años y había anunciado su retiro.

MANOLO MONTOLIÚ. Banderillero valenciano nacido en 1954. El 1 de mayo de 1992, Cabatisto, un toro de cinco años de la ganadería Anastasio Fernández, resabido, mal picado y reservón, le corneó en el corazón cuando le banderilleaba en la plaza de toros de Sevilla. Hasta esa tarde fue solvente y eficaz con los garapullos, se dice que se confió por una fracción de segundo. Falleció camino a la enfermería de la plaza. Tenía 38 años.

También puedes leer: La muerte se viste de luces, artículo de César Terán Vega publicado en el diario La República el 10 de mayo de 1992.

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